15 noviembre 2011

ARISTÓFANES, LISÍSTRATA



ARISTÓFANES

Es un comediógrafo griego nacido en Atenas (450 a.C.-385 a.C.).
Aunque pasó la mayor parte de su vida en Atenas, conocía bien la campiña, por eso varios de sus personajes son campesinos del Ática. 
Fue el mayor representante de la Comedia Antigua o comedia ática.
Apenas tenemos datos de su vida, tan sólo algunos detalles extraídos de su obra, de la que se conserva una cuarta parte. 
Fue un ciudadano implicado en la política ateniense: participó en las luchas políticas para la instauración del Partido Aristocrático y, desde sus filas, mostró su desacuerdo con la manera de gobernar de los demócratas.
Criticó la situación de sus polis, Atenas, a través de sus comedias con la sátira, la parodia y el absurdo.
La época en la que le tocó vivir es trascendental en la historia de Atenas. Fue testigo de la guerra del Peloponeso y conocedor de la derrota a manos de los espartanos.
Se opuso a la guerra del Peloponeso, porque llevaba a la miseria a los campesinos del Ática, en una guerra fratricida que denunció sobre todo en Lisístrata.

OBRAS DE ARISTÓFANES
La producción de Aristófanes es amplia, casi cuarenta comedias, de las que conservamos solo once.
Acarnienses
Los caballeros
Las nubes
Las avispas
La paz
Las aves
Lisístrata
Tesmoforias
Las ranas
Asambleístas
Pluto



LISÍSTRATA

Esta comedia es la obra más popular de Aristófanes, el comediógrafo más importante de Grecia. 
En ella el autor satiriza el contexto bélico ateniense con un hecho realmente curioso que da lugar a situaciones de notable hilaridad: las mujeres griegas no mantendrán relaciones sexuales con sus maridos hasta que éstos abandonen la guerra.
La idea central es que hay que parar la guerra. Todos están sufriendo las consecuencias de un largo y absurdo enfrentamiento  entre griegos.
Los responsables son los políticos a los que hay que dar un escarmiento.
El argumento es el siguiente:
Lisístrata, una mujer ateniense, cansada de esperar a que su marido vuelva de la guerra, ha ideado un plan para poner remedio a esa situación.
Ha reunido a las mujeres de los dos bandos  y convencerlas para que hagan una huelga muy particular.
Se negarán a tener relaciones sexuales con los hombres mientras la guerra siga.
Usan sus armas de mujer para poner fin a la guerra y devolver a todos la paz.
Toman la Acrópolis y allí imponen sus leyes.
Las mujeres mantendrán su huelga y los maridos no tienen más remedio que negociar.
Al final la paz y la reconciliación llega a los dos bandos y se impone la cordura.








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