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12 septiembre 2013

ESTRUCTURA DE LAS COMEDIAS LATINAS

ESTRUCTURA DE LAS COMEDIAS LATINAS
La fabula palliata tenía una estructura formal tomada de sus modelos griegos y, aunque no siempre encontramos la misma estructura, podemos distinguir en ella las siguientes partes:
Didascalia
Prólogo
Argumento
Diálogo o diverbia
Cantica

LAS DIDASCALIAS:
Son obras de los gramáticos posteriores. 
En ellas se indica el nombre del autor, el título de la obra, y datos sobre la fecha y circunstancias de su estreno. 
Además se señala los títulos de las obras griegas utilizadas como modelo y el nombre de su autor. 
Las didascalias no han existido siempre y algunas no se han conservado.
Todas las obras de Terencio se nos han transmitido con su didascalia correspondiente, sin embargo la mayor parte de las comedias de Plauto carecen de ellas. 

EL ARGUMENTO: 
Es un resumen de la obra realizado también por los gramáticos posteriores.


EL PRÓLOGO:
Exposición del argumento a cargo de un actor o de un personaje simbólico. 
Los prólogos de las comedias latinas son una gran fuente de información sobre el teatro de siglo II a. de C. 
Los prólogos de Plauto son joviales, pretenden divertir y, además de su carácter expositivo, incluyen chistes y advertencias jocosas a los espectadores. 
Los prólogos de las comedias de Terencio tienen una mayor profundidad y contienen la réplica del autor a los ataques de que era objeto.


EL DIÁLOGO O DIVERBIA: 
Partes de la comedia dialogadas en verso.

LA CANTICA:
Parte del texto de las comedias que se cantaba con acompañamiento de flauta. 
En el teatro de Plauto, estas partes cantadas tienen una gran importancia.























10 septiembre 2013

PRINCIPALES RASGOS DEL TEATRO LATINO













PRINCIPALES RASGOS DEL TEATRO LATINO

El teatro es el ejemplo más claro de la habilidad de la civilización romana para apropiarse de manifestaciones artísticas de otros pueblos, adaptándolas a su propio espíritu. 


El origen del teatro está ligado al culto que los griegos rendían al dios Dionisio. 
En cuanto a los romanos, aunque preferían otro tipo de espectáculos, tuvieron en cuenta la tradición de los griegos. 
El inicio del teatro Romano habría que situarlo en el siglo III a. de C.

El origen y la evolución el teatro latino son diferentes de las del griego a pesar de que muchas de las obras de teatro romanas son textos griegos adaptados y refundidos al latín. 


Circo Máximo en Roma



Magistrados y emperadores organizaban con su dinero los juegos públicos, que servían para ganarse al pueblo. 

Los ludi incrementaron poco a poco su dimensión festiva y política, hasta convertirse en un instrumento  de propaganda en manos de la aristocracia y del poder imperial.
El ocio romano se dividía entre  los ludi circenses, circo,  y los ludi scaenici, teatro, predominando en este último el mimo, la danza y el canto en forma de pantomima.


Los ludi scaenici, es decir, las representaciones teatrales eran la parte más noble de los juegos. 
En el teatro no se veían brutalidades, no obstante, cada vez más, las tragedias y comedias fueron sustituidas por mimos, y sobre todo por las fábulas "atellanae", que al principio eran farsas improvisadas, pero que más tarde se convirtieron en auténticas piezas teatrales de un gusto más que dudoso, que tenían como objeto la crítica, lo más realista posible, de la sociedad romana.

El teatro romano contaba con la gran competencia de las carreras, de las naumaquias, del circo y de las luchas de gladiadores y de fieras del anfiteatro.


Naumaquia por Ulpiano Checa


Las variedades y variaciones del teatro romano a lo largo de la historia quizás se puedan explicar como un proceso de adaptación para sobrevivir entre la amplia oferta de diversiones que se ofrecía la pueblo de Roma.

El teatro tuvo que buscar incesantemente nuevas formas para mantener a su público, atraer a nuevos espectadores y no verse eclipsado por las otras diversiones de Roma.


Pollice Verso pintado por Jean-Léon Gérôme en 1872


En esa adaptación, el teatro perdió su solemnidad y refinamiento, para hacerse más grotesco, obsceno y burdo, en aras del puro y simple entretenimiento de la plebe.

El carácter itálico se distinguía por una tendencia a la chanza, a lo grotesco y a lo mordaz que el teatro se ocupó de resaltar.

El teatro en Roma tiene un carácter más sociológico que estético.


Grabado representando actores de pantomima romanos


Aunque la mayor parte de las obras dramáticas que nos han llegado están basadas en originales griegos, sin embargo la libertad en el trabajo de adaptación es total. 


Los autores latinos no sólo introducen situaciones nuevas y referencias a su momento histórico, sino que también utilizan en una misma obra argumentos de distintos originales griegos e incluso escenas de autores distintos. 

Este procedimiento se conoce con el nombre de contaminatio y es particularmente visible en las comedias de Plauto y Terencio.

A partir de Nevio fue práctica habitual la contaminatio: utilizar más de un original e incluso en ocasiones más de un autor como modelo.

Los autores romanos utilizaron la forma griega para acentuar lo que en la comedia más se aproximaba al gusto de los espectadores romanos: las situaciones equívocas, los dobles sentidos, la parodia, etc.


Se produjo en cierto sentido una latinización de la comedia que culmina cuando se ponen en escena tipos y costumbres de la vida cotidiana de Roma, surgiendo así la fabula togata.






























05 septiembre 2013

EL TEATRO LATINO: LOS ACTORES



EL TEATRO LATINO: LOS ACTORES


En Roma, desde el principio, la actuación era un trabajo de profesionales. 

Pero el oficio de actor estaba mal considerado ya que únicamente los esclavos o los libertos solían trabajar en el mundo del teatro, incluido el oficio de escritor de dramas y comedias. 

La ley determinaba que el ser actor era causa del limitación de la capacidad jurídica de un individuo y por eso los actores carecían de derechos civiles

La palabra histrión que era el término etrusco con el que los romanos denominaban a los actores y siempre tuvo un sentido despectivo.


A menudo los actores eran esclavos que habían recibido una buena educación de sus amos. 


La condición propia de esclavos o de libertos de los actores no inspiraba demasiado respeto a pesar de la esmerada educación que sus amos les daban. 

La mayoría tenían la condición jurídica de esclavos o libertos, y procedían sobre todo del Mediterráneo oriental, si bien también hay atestiguados actores occidentales, en particular de Italia. 

Recibían dinero por sus actuaciones, pero los salarios variaban sustancialmente en función de la fama de cada uno de ellos, y muchos debían de sobrevivir apenas con su trabajo.

Al cabo del año, sólo se celebraban unas pocas representaciones teatrales en cada ciudad, de modo que los actores debían complementar sus ingresos con otras actividades artísticas y mediante giras teatrales por diversas ciudades.


Los actores eran siempre hombres y algunos tenían que representar varios papeles en la misma obra. 

Tanto los papeles masculinos como los femeninos eran interpretados por hombres, vestidos con pelucas o máscaras adecuadas para papel representado. 
Las mujeres solo podían actuar en los mimos.


En Roma, los propios actores, al inicio de la representación, eran los encargados de pedir atención y benevolencia al público.


Pero no inspiraban demasiado respeto a los espectadores pues eran esclavos o libertos y a pesar de que los actores tenían una formación y una educación esmeradas, trataban al público con descaro.


En general los actores eran vistos como personajes vulgares y moralmente repudiables, hasta el punto de que fueron tratados por la ley romana como infames y su profesión como ignominiosa. 

Sin embargo, existieron notables excepciones, actores como Quinto Roscio Galo y Clodio Esopo que llegaron a ser famosos en su época, que reunieron grandes fortunas y eran bien vistos incluso entre los círculos aristocráticos.
Algunos actores llegaron a recibir honores municipales e inscripciones honoríficas en lugares públicos de ciudades provinciales.


LA MÁSCARA


Se sabe que los actores romanos llevaban en ocasiones máscaras pero no está claro si lo hacían siempre o en todas la representaciones.

En todo caso, se considera que el uso de la máscara era menos frecuente que en el teatro griego.

En la comedia, generalmente, no usaban máscaras como los actores griegos, sino que se maquillaban y se caracterizaban sin recurrir a ellas.

Cuando no usaban máscara, el atavío y las pelucas que eran blancas para los ancianos y pelirrojas para los esclavos servían para caracterizar a los diversos personajes.


Las máscaras eran de tamaño superior a la cabeza del actor y se las colocaban en la cabeza como si fuesen cascos. 

El tamaño permitía que el actor fuera ser más visible para el público.
Las bocas abiertas de las máscaras contenían un megáfono de latón para proyectar la voz y que se oyese desde cualquier punto del teatro. 

No sólo eran más visibles los actores sino que los agujeros para ver hacían que el que las llevase pudiese ver a grandes distancias.

Sin embargo la inmovilidad de la expresión facial suponía un esfuerzo por parte del público para imaginar el cambio del estado de ánimo del personaje mediante el diálogo. 

Por ello en Roma comenzaron a utilizar la máscara doble compuesta por un lado sonriente y otro airado que servía para enseñar al público la que conviniese en cada momento. 

Generalmente este tipo de máscaras se utilizaba en comedias y pantomimas.


LAS PERSONAE
En Roma además se usaron por primera vez las carátulas o personae. 
Estas estaban hechas con tela empapada a la que, una vez endurecida, se le daba forma. 
La boca era muy abierta y tenía dos huecos para ver. 
Solían estar pintadas y al ser más ligeras eran mucho más cómodas para el actor.

LOS COTURNOS, CREPIDA Y SOCCUS
Una de las partes más importantes del vestuario en el teatro griego de aquella época eran los coturnos. 
Estos zapatos de madera estilizaban y daban más altura al actor y hacían que este sobresaliese del coro.
Además creaban una proporción más armónica del cuerpo del actor con la máscara y permitían que se viese mejor. 


En Roma el calzado especial que solamente se utilizaba en las tragedias se llamaba crepida y creaban un efecto psicológico en el público que aumentaba catarsis.

Para la escenificación de las comedias se usaba un calzado llamado soccus.
En el mimo, conocido en Roma con el nombre de fabula planipedia, los actores entraban en escena a pie plano, es decir, descalzos.



LA GREX Y LA CATERVA

















Los costes de los espectáculos escénicos se repartían fundamentalmente entre la adecuación de los edificios teatrales y la contratación de los actores profesionales o histriones.

Los actores contratados estaban organizados en compañías llamadas grex o caterva.

Estas compañías eran poco numerosas, formadas por  tres, cuatro o cinco actores a que se repartían  todos los papeles de una obra bajo la dirección de un patrono o dominus gregis.

El dominus gregis solía ser el director general de escena y, a menudo, también era productor y actor.
Existía también la figura del choragus o escenógrafo que  se ocupaba de los aspectos prácticos de la puesta en escena, el vestuario, los decorados.

Desde el siglo I d. de C. el auditorio sólo presenciaba el repertorio tradicional greco-romano.

En muchos casos las representaciones se convirtieron en el enfrentamiento escénico entre los distintos jefes de las compañías teatrales
Las compañías teatrales o greges solían ser estables.
Cada compañía solía tener un grupo de seguidores llamados fautores que alababan a sus favoritos y abucheaban a sus contrarios.

LOS SIGNOS PREESTABLECIDOS
Las representaciones debían de ser difíciles de seguir para el espectador por diversos motivos.
El público era inquieto y participativo, a las obras asistía una gran cantidad de espectadores, las representaciones se hacían al aire libre, la confusión reinante y el exceso de bullicio era grande debido a los repartos de alimentos o a circunstancias externas ala obra.
Por otro lado el gusto del público se decantaba por otro tipo de espectáculos más violentos como el circo, las venationes, las carreras o los gladiadores.


Muchos espectadores no habrían sido capaces de seguir las obras de no ser porque ya conocían el tema de antemano por las indicaciones que se solían hacer en las introducciones y por los signos preestablecidos que a lo largo de la obra se iban haciendo.

Estos signos preestablecidos eran:
Las máscaras trágicas y cómicas, pintadas de marrón o blanco para identificar a hombres o a mujeres.
El tipo de calzado que llevaban los actores o la ausencia de él.
Las pelucas que servían para determinar la edad y el sexo del personaje representado.
El color del vestuario griego o romano que indicaban la acción, el lugar y la condición social del personaje.
El color blanco para el traje de los ancianos, el amarillo para las cortesanas, el púrpura para los ricos, el rojo para los pobres o el abigarrado para los proxenetas eran solo algunos de los más representativos.
No obstante, estos mismos signos hacían que la obra perdiera parte de su interés, lo que se acrecentaba si el espectador conocía el texto y la obra.

Por ello, en muchas ocasiones, el aliciente de la obra no residía en el texto sino en contemplar la puesta en escena, sus pormenores y la habilidad de los actores.











Algunos datos para esta entrada sobre el teatro latino han sido tomados de: Teatro y sociedad en el Occidente romano por Miguel Moliné Escalona.
Si quieres más información sobre el Teatro Romano, visita su  página.



30 agosto 2013

TERENCIO, OBRAS


PUBLIO TERENCIO AFER
Publio Terencio Afer nació en Cartago, en el norte de África, hacia el año 185 a. C. 
Fue un esclavo de origen bereber, a los ocho años fue robado por unos piratas númidas y vendido como esclavo del senador romano Terencio Lucano.
Mercado de esclavos por Gustave Boulanger

Se sabe con seguridad que, siendo todavía adolescente, llegó a Roma como esclavo del senador Terencio 

El senador, prendado de la belleza y talento de su esclavo, le proporcionó una educación esmerada y luego lo manumitió dadas sus extraordinarias cualidades.

Una vez que le fue concedida la libertad, adoptó el nombre de su antiguo amo.
Como era costumbre en Roma, tomó el nomen de su patrón, Terencio, y mantuvo en el cognomen, Afro, la referencia a su procedencia geográfica.
Reconstrucción ideal del puerto de Cartago

Terencio, dotado de una fuerte personalidad, se convirtió en el favorito de los círculos literarios romanos.

Hizo buena amistad con los Escipiones y los Emilios.
Fue amigo de Escipión Emiliano y de Cayo Lelio, relacionándose con el Círculo de los Escipiones en el que estaban intelectuales como Panecio, Polibio y Lucilio.
Publio Cornelio Escipión Emiliano

En casa de Escipión se daban cita hombres de estado y hombres de letras y se reunían filósofos, historiadores, retores y poetas, todos movidos por el mismo deseo de difundir e integrar en la literatura latina las formas literarias griegas y engrandecer la lengua latina.

Este trato con esta aristocracia romana de gustos filohelénicos le supuso también bastantes enemistades.
Ensayo en el atrio por Gustave Boulanger


Desde muy joven se dedicó a la labor literaria y consiguió estrenar sus comedias a pesar de la oposición inicial de sus enemigos.
Se consagró como autor de comedias durante la República Romana.
En el año 160 a.C. Terencio viajó a Grecia y Asia Menor parece ser que a la busca de nuevas obras de Menandro. 
Falleció el año siguiente en Arcadia, durante el viaje de regreso desde Grecia a Roma, con una edad que se calcula entre los 25 y los 35 años.
Cuenta la tradición que murió entristecido por la pérdida, en un naufragio, de un conjunto de traducciones de textos de la "comedia nueva" correspondientes a Menandro.

COMEDIAS DE TERENCIO

Se convirtió, junto a Plauto, en uno de los principales escritores cómicos latinos.
Terencio es menos genial que Plauto pero más perfecto y clásico.
Por su temprana muerte, la corta carrera dramática de Terencio duró solo seis años.
Sus obras dan la impresión de una madurez precoz.
Escribió y representó seis comedias palliatas que fueron estrenadas con desigual éxito entre los años 166 y 160 a.C.
Autor de obras como Los hermanos, El eunuco, Formión, El atormentador de sí mismo, La suegra y La andriana.
Casi todas ellas están basadas en textos griegos.

LA ANDRIANA O ANDRYA
Fue su primera obra, escrita aproximadamente a la edad de 19 años. 
Terencio la adaptó desde la traducción de dos obras del griego Menandro.
Cuenta la tradición que la aprobó Cecilio Estacio.

EL EUNUCO O EUNUCHUS
En esta obra encontramos los típicos personajes del soldado fanfarrón, la cortesana, la esclava, y el eunuco que da título a la obra y pie al enredo que en ella se crea. 

Fue la que tuvo en su día mayor éxito.

LA SUEGRA O HECYRA
Está basadas en obras de Apolodoro de Caristo.

No se adaptó a los gustos del público romano que abandonó el teatro para dirigirse a un espectáculo de acróbatas.

Esta obra sólo pudo completar su representación en el tercer intento.


EL ATORMENTADOR DE SI MISMO O HEAUTONTIMORUMENOS
Nos muestra el contraste entre la alegría y la tristeza.
El éxito de esta obra correspondió en parte al famoso actor Ambivio Turpion.


FORMIÓN O PHORMIO 
Basada en obras de Apolodoro de Caristo. 
El protagonista es el típico parásito de esta clase de obras, que en esta ocasión se sirve de subterfugios legales para conseguir sus propósitos y sacar adelante sus intrigas.

LOS HERMANOS O ADELFOS 
Esta comedia, compuesta y representada en el año 160 a.C., fue la última de las seis comedias de Terencio. 

Protagonizan esta obra dos parejas de hermanos, pertenecientes a dos genera­ciones sucesivas.



ESTILO DE TERENCIO
El teatro de Terencio manejó todos los personajes convencionales que había utilizado Plauto: padre, adolescente, esclavo, parásito, fanfarrón, leno...


Terencio se esforzó en dar una psicología exacta a cada personaje.
Más que conseguir la risa irresistible, buscó provocar la sonrisa del espectador.
En sus comedias intentó dar profundidad  al carácter de sus personajes y pasó de la farsa lírica al drama psicológico.

PARTES DE LAS COMEDIAS EN TERENCIO
Cada comedia de Terencio comienza con una didascalia, un argumento y un prólogo. 

LA DIDASCALIA
Es la noticia oficial registrada en los archivos.
Se indica el autor y el título, el original griego, la ocasión y la fecha de la representación, el director de la compañía y el actor principal, y el compositor de la música.

EL ARGUMENTO 
Es un resumen versificado de la obra. 

EL PRÓLOGO
Terencio fue el primer autor que lo utilizó para defenderse de las críticas de sus adversarios, que censuraban el uso de la contaminatio. 

Se dio cuenta de que una trama demasiado simple no era suficiente para atraer a los espectadores por lo que recurre a la contaminatio.
Contaminó frecuentemente dos obras griegas para formar una sola acción, más rica en incidentes. 
Esto provocó las críticas de otros autores, que además atacaban su estilo, al que acusaban de demasiado débil e incluso señalaban que sus obras no le pertenecían y eran de la mano de sus amigos Escipión y Lelio. 
A estas acusaciones contestó airado en los prólogos de sus comedias, que son ardientes y satíricos, en contraste con sus comedias que son reposadas y puras en su desarrollo.

Sus comedias están construidas con gran habilidad. 
En la primera escena se expone el tema, y en adelante la intriga se desenvuelve de modo continuo a lo largo de episodios y sorpresas variadas. 
No hay saltos ni desproporción entre las partes, como en Plauto. 
En sus obras la música quedó relegada a un papel secundario y el canto se esfuma ante el recitado.
El interés se mantiene hasta el final.

INFLUENCIAS DE TERENCIO


Durante la Edad Media sus comedias fueron adaptadas por la monja Roswitha von Gandersheim.

En su monasterio benedictino, Roswitha escribió seis comedias en prosa y en latín, con la estructura de las comedias de Terencio, pero de contenido cristiano, a fin de edificar a sus compañeras de claustro.

La influencia de Terencio se nota en el teatro de Lope de Rueda, en la comedia renacentista y en el dramaturgo francés Molière.

Diderot identificó en la obra de Terencio la expresión propia del drama burgués.