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30 mayo 2024

OSCAR WILDE: SOBRE EL PERIODISMO

OSCAR WILDE
Oscar Wilde, en su obra El Alma del Hombre bajo el Socialismo que recoge alguno de sus ensayos sobre filosofía, política, literatura y arte, trata el tema del poder de la prensa para modificar estados de opinión y los límites sobre el derecho a la privacidad y el derecho a la libre información.

No olvidemos que la vida privada de Wilde se vio expuesta a la curiosidad del público a través de la prensa con motivo de su juicio y encarcelamiento por demandar por difamación al marqués de Queensberry que públicamente lo acusaba de tener relaciones con su hijo, Lord Alfred Douglas, también poeta y apodado Bosie.
Oscar Wilde y Bosie 

SOBRE EL PERIODISMO 
Antiguamente existía la tortura. Ahora tienen la prensa. Ciertamente esto constituye un adelanto. Pero todavía el medio es malo, equivocado y desmoralizador. Alguien –¿fue Burke?– llamó al periodismo el cuarto poder. Eso sin duda era cierto en ese momento. Pero en el presente es el único poder. Se ha comido a los otros tres. Los Señores Temporales no dicen nada, los Señores Espirituales no tienen nada que decir; y la Casa de los Comunes no tiene nada que decir y lo dice. Estamos dominados por el periodismo. En Norteamérica, el presidente reina por cuatro años, y el periodismo gobierna por siempre jamás. Por suerte, en Norteamérica el periodismo ha llevado su autoridad a los extremos más burdos y brutales y como consecuencia natural, ha comenzado a crear un espíritu de rebelión. A la gente le divierte, o le disgusta, de acuerdo a su temperamento. Pero ya no es más la fuerza que era. No se la considera seriamente. El periodismo en Inglaterra, exceptuando algunos pocos ejemplos conocidos, como no ha sido llevado a tales extremos de brutalidad, es todavía un gran factor, un poder realmente importante. Considero verdaderamente extraordinaria la tiranía que se propone ejercer sobre las vidas privadas de la gente. El hecho es que el público tiene una curiosidad insaciable por conocer todo, excepto aquello que vale la pena conocer. El periodismo, consciente de esto y con sus hábitos comerciales, satisface sus demandas. En siglos anteriores al nuestro, el público clavaba a los periodistas por las orejas en la picota. Eso era terrible. En este siglo, los periodistas han clavado sus propias orejas en los agujeros de la cerradura. Eso es aun peor. Y lo que agrava esta desgracia es que los periodistas más culpables no son los periodistas divertidos que escriben para los llamados periódicos de sociedad. El daño lo hacen los periodistas serios, reflexivos, sinceros, quienes solemnemente, como lo están haciendo actualmente, mostrarán ante los ojos del público algún incidente de la vida privada de un gran estadista, de algún líder del pensamiento político, ya que se trata de un creador de fuerza política, e invitan al público a discutir el incidente, a ejercer su autoridad sobre el asunto, dar su punto de vista, y no solamente dar su punto de vista sino también llevarlo a la acción, imponiendo sus ideas sobre otros puntos al hombre, a su partido, al país; en otras palabras, se hacen ridículos, ofensivos y dañinos. Las vidas privadas de los hombres y las mujeres no debieran contarse en público. El público no tiene absolutamente nada que ver con ellos.

En Francia las cosas se arreglan mejor. No se permite que los detalles de los juicios por divorcio se publiquen para la diversión o la crítica del público. Todo lo que el público puede conocer es que se ha llevado a cabo un divorcio y que fue concedido a pedido de una, u otra, o ambas partes. En Francia, en realidad, se limita al periodista y se permite al artista casi perfecta libertad. Aquí otorgamos absoluta libertad al periodista y limitamos enteramente al artista. La opinión pública inglesa trata de constreñir y obstaculizar al hombre que hace cosas que son hermosas y obliga al periodista a detallar cosas que son feas, desagradables o asquerosas, de modo que tenemos los más serios periodistas del mundo y los periódicos más indecentes. No es exagerado hablar de compulsión. Posiblemente existan periodistas que encuentran placer en publicar cosas horribles, o quienes, siendo pobres, buscan escándalos como fuente permanente de ingresos. Pero existen otros periodistas, estoy seguro, hombres de educación y cultivados, a quienes realmente disgusta publicar estas cosas, que saben que está incorrecto hacerlo, y solamente lo hacen porque las condiciones malsanas en que ejercen su profesión les obligan a dar al público lo que el público demanda, y competir con otros periodistas significa proporcionar este material en la forma más completa y satisfactoria posible, para satisfacer el burdo apetito popular. Es una posición muy degradante para cualquier persona educada, y no me cabe duda que la mayoría de ellos lo siente intensamente.
Oscar Wilde 
El Alma del Hombre bajo el Socialismo
Retrato de Oscar Wilde generado por AI

LA LITERATURA Y LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS
El Cuarto poder es la expresión que hace referencia a los medios de comunicación y a la prensa en cuanto a sector dotado de gran poder o influencia en los asuntos sociales y políticos de un país.
Se comenzó a emplear en el siglo XIX colocando a la prensa junto a los tres poderes del Estado: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial.
Oscar Wilde consideraba que la diferencia entre la literatura y el periodismo radica en que esta es ilegible y aquella nadie la lee. De ahí el poder de la prensa de modificar estados de opinión sobre un tema.
Tom Wolfe en los ensayos que recoge en su obra El nuevo periodismo consideraba que el periodismo de los años 60 del siglo XX había arrebatado a la novela su poder.
"El nuevo periodismo no puede ser ignorado por más tiempo en su sentido artístico porque ha arrebatado el cetro de la Literatura a la agonizante novela y se ha convertido en el género literario más vivo de la época". 
Como ejemplos de esta tesis nos presenta a Saul Bellow, John Updike, Philip Roth, Norman Mailer, Truman Capote,  Bárbara Goldsmith... 
En la actualidad la prensa escrita sigue un camino muy diferente del imaginado por Wolfe.
La entrada en el campo de la literatura  y la información de las redes sociales y la IA ha modificado completamente la situación de la prensa hasta el punto que  algunos estudiosos dan por segura la desaparición de los periódicos en papel.
El uso de Internet  y de los teléfonos móviles en la sociedad actual va a redefinir en los próximos años los nuevos parámetros y géneros tanto literarios como periódisticos.

LOS SUBGÉNEROS PERIODÍSTICOS
En cuanto a la forma, podemos distinguir en la prensa cuatro tipos de artículos de opinión: 
- El Artículo
- La Editorial
- La Columna 
- La Crítica
Por el contenido nos ocuparemos al menos dos tipos de artículos de opinión: Los artículos literarios y los artículos político-económicos.
LOS ARTÍCULOS LITERARIOS: 
Una de las funciones del artículo literario, es ejercer influencia sobre las personas para modificar su modo de actuar, su pensamiento, opinión o incluso generar una conducta respecto a un determinado asunto.
Borges, que fue un excepcional articulista y que nunca tuvo reparos en incluir sus colaboraciones dentro de sus libros de ensayo, admiraba a los escritores que incursionaban en la materia: Coleridge, De Quincey, Carlyle, Stevenson, Wilde y Chesterton. Y también fueron de la partida Rouseau, Stendhal, Baudelaire, Mallarmé, Valéry y Gide.
En España no podemos olvidar a Mariano José de Larra, Galdós, Unamuno, Clarín, Umbral, Julio Camba, Manuel Vicent...
Para Francisco Umbral "el artículo literario es el soneto del periodismo".

LOS ARTÍCULOS DE TEMA POLÍTICO-ECONÓMICO:
Se dice que el periodismo es el primer borrador de la historia, pero en ocasiones lo que pretende es moldearla.
Pedro de Miguel, licenciado en Historia y profesor de Géneros Periodísticos Interpretativos en la Universidad de Navarra, asegura que "a diferencia del mundo griego y romano, nuestro nuevo foro son los medios de comunicación".
En nuestra época este foro se amplía con las redes sociales y la IA.
Es tradicional la influencia de la prensa y de los magnates que la dirigen sobre la situación político económica mundial.
Uno de los casos más famosos es el de la participación de William Randolph Hearst y de John Pulitzer y sus periódicos en el origen de la guerra de Cuba entre Norteamérica y España en 1898.
Hearst y Pulitzer peleando por el poder en la guerra de Cuba 

Se llama prensa amarilla o sensacionalista al tipo de periodismo que  presenta noticias con titulares llamativos, escandalosos o exagerados para tratar de aumentar sus ventas y el número de lectores.
Por lo general estas noticias amarillistas no cuenten con ninguna evidencia y presenten una realidad distorsionada que no ha sido debidamente investigada.
Hoy en día este fin de conseguir lectores por cualquier medio se consigue en Internet con los llamados clickbaits conocidos en español con el neologismo de ciberanzuelos.
Caricatura sobre la prensa amarilla

En la actualidad el tema de la prensa en los conflictos armados es tratado por escritores como George Packer  en su libro La puerta de los asesinos  en el que describe con minuciosidad cómo la guerra de Irak fue producto de intensas escaramuzas entre articulistas ideológicos que intentaban cambiar la historia de los Estados Unidos y de Medio Oriente.
El articulismo sigue siendo un factor decisivo de la historia.
Dice al respecto Manuel Vicent, paradigma del articulista sin partido: "Mi columna dominical es una garita desde la que disparo".
Ese poder de los artículos ya lo reflejaba Benito Pérez Galdós cuando, tras una dilatada carrera periodística, escribió un hilarante cuento satírico llamado El artículo de fondo, donde denunciaba las arbitrariedades y el peligroso poder que ya en su época tenían los articulistas.
Si te apetece leerlo, haz click en el siguiente enlace:
Benito Pérez Galdós: El artículo de fondo
En la actualidad el  futuro poder de la prensa escrita tradicional se tambalea. 
Se plantea el reto para los lectores de información digital de distinguir las noticias verdaderas entre las fake news, los bulos, las imágenes retocadas, la Inteligencia Artificial y las teorías conspiranoicas difundidas por las redes sociales.
FUENTES UTILIZADAS 
Para la realización de esta entrada, se han utilizado entre otras las siguientes fuentes:
Wilde, Oscar. El Alma del Hombre bajo el Socialismo. (Ensayos sobre filosofía, política, literatura y arte). Arpa Editores. ISBN:9788418741517. España. 2022. 
Hamilton, John Maxwell. La explosión del Maine: Una guerra basada en Fake News. Revista digital. National Geographic. Historia. 15/02/2004. 
Pérez Galdós, Benito. El Artículo de Fondo. Biblioteca digital abierta. Edita textos.info. Editor Edu Robsy. Menorca. España. 01/12/2016. 
Packer, George. La puerta de los asesinos: Historia de la guerra de Irak. Editorial Debate.  ISBN: 9788499926018. España. 2016.
Revista Muy Interesante. Imagen de Oscar Wilde generada por AI. Midjourney/Sarah Romero 19/01/2024.
Las imágenes o vídeos que la acompañan se utilizan solo con fines educativos y el © de las fotografías y el © de los vídeos pertenecen a sus autores.

06 mayo 2016

BENITO PÉREZ GALDÓS, LA CASA DE SHAKESPEARE



BENITO PÉREZ GALDÓS Y WILLIAM SHAKESPEARE
La BNE colabora con el British Council en la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Shakespeare con Los amores a Shakespeare. (Sus primeras traducciones en España), una breve exposición de trece de sus primeras traducciones en España: manuscritos e impresos de autores como Ramón de la Cruz, Fernández de Moratín o José María Blanco-White, junto con las primeras ediciones impresas durante el siglo pasado en catalán, vasco o gallego.


MOLINA FOIX SOBRE GALDÓS Y SHAKESPEARE

Glosa la escogida selección de traducciones un texto de Vicente Molina Foix sobre estas “formas de amar al bardo, con la palabra propia” es decir, “la mayor devoción que un escritor le puede prestar a otro: traducirlo”.

En él, revela una anécdota sobre otro gran escritor ferviente enamorado de Shakespeare, Benito Pérez Galdós, a raíz de una visita a la casa natal del poeta en Stratford-on-Avon: 

“Con ardor juvenil -casi, diríamos, como un fan- Galdós, que estaba ya próximo a cumplir los cincuenta, recorre el museo y la casa natal […] siente en ese lugar una cerrada intimidad con Shakespeare, sin dejar por ello de consignar, en su memoria escrita de aquel viaje, que la peregrinación a la casa de Stratford aumenta de día en día, y el número de visitas, solo en el año anterior a la suya, había sido de diecisiete mil.



Lo que se ha venido en llamar ‘bardolatría’ afecta, como sabemos, al común -cada día más amplio- de los seres humanos, y entre ellos a una gran cantidad de escritores; el formidable autor de los 'Episodios nacionales' es uno de los más encandilados, hasta el punto de rozar el delirio cuando lamenta con acritud que, en los voluminosos libros de firmas que parece haber hojeado detenidamente en Stratford, faltan sus compatriotas: "Creo que soy de los pocos, si no el único español, que ha visitado aquella Jerusalén literaria, y no ocultaré que me siento orgulloso de haber rendido este homenaje al altísimo poeta cuyas creaciones pertenecen al mundo entero y al patrimonio artístico de la humanidad."


Don Benito tiene toda la razón en el exaltado elogio, y no se puede negar que, en un tiempo muy anterior al turismo generalizado, su recorrido en pos de los vestigios shakesperianos resulta excepcional. Ahora bien, como demuestra esta exposición de fondos de la Biblioteca Nacional, la figura y la obra del genio despertaron entre nosotros, más de cien años antes del fervor galdosiano, la mayor devoción que un escritor le puede prestar a otro: traducirlo”. 
Vicente Molina Foix


La habitación en la que nació Shakespeare por Henry Wallis 1873


LA CASA DE SHAKESPEARE 

(Fragmento)

"Pero lo más interesante de Stratford es la iglesia, Holy Trinity Church, sepultura del poeta y de su mujer. Honor insigne para un país es guardar los restos de sus hombres eminentes. Nuestra incuria nos impide vanagloriarnos de esto, y aunque sabemos que los huesos de Cervantes yacen en las Trinitarias, y en Santiago los de Velázquez, no podemos separarlos de los demás vestigios humanos que contiene la fosa común. Téngase en cuenta que Shakespeare disfrutó en vida de fama resplandeciente; que sus contemporáneos le estimaron en lo que valía; que poseyó cuantiosos bienes de fortuna, y que su familia pudo y supo cuidar de la conservación de sus cenizas venerables. 



La iglesia parroquial de Stratford es bellísima, ojival, del tipo normando en su mayor parte, pequeña si se la compara con las catedrales españolas y aun con las inglesas, grande en proporción de los templos parroquiales de todos los países. Antes del cisma fue colegiata, con un coro de quince canónigos. Consta de una gran nave con crucero, y otras dos colaterales pequeñas, y sobre el crucero se alza la torre del siglo XVI, construcción aérea y elegantísima. El interior no ofrece la desnudez fría de los templos protestantes. Parece una iglesia católica, sobre todo en el presbiterio, lo más hermoso de este ilustre monumento. Las rasgadas ventanas del estilo inglés perpendicular, los pintados vidrios que las decoran, el altar con gallardas esculturas, la sillería de tallado nogal, los púlpitos, los sepulcros, ofrecen un conjunto de extraordinaria belleza y poesía. Al penetrar en el santuario, todas las miradas buscan el monumento del altísimo poeta en la pared norte del presbiterio, en el lado del Evangelio. Es propiamente un retablo, y quien no supiera qué imagen es aquella, la tomaría por efigie de un santo allí colocado para que le adoraran los fieles. 







Consta de un sencillo cuerpo arquitectónico, grecorromano: dos columnas sostienen un cornisamento con guardapolvo, que ostenta en el copete las armas de Shakespeare; en el centro el busto, imagen de medio cuerpo y de tamaño natural. A primera vista se tomaría el monumento por una ventana, en la cual estuviera asomada la figura, viéndosela de la cintura arriba. Los brazos caen con naturalidad sobre un cojín. La mano derecha tiene una pluma, y la izquierda se apoya abierta sobre un papel. El color aplicado a la tallada piedra da a la escultura una viva impresión del natural. La cara es grave, la mirada algo atónita, la expresión noble, la frente majestuosa, el traje sencillo y elegante, ropilla de paño negro y valona sin pliegues. 




Imposible apartar los ojos de aquella imagen, en que por un efecto de fascinación, propio del lugar, creemos ver vivo al dramático insigne, y con la palabra en los labios. En el plinto se lee la siguiente inscripción, que por tratarse de quien se trata no resulta todo lo enfática que en otro lugar parecería: 

Judicio Pylium, genio Socratem, arte Maronem, 

Terra tegit, Populus mœret, Olympus habet. 

Está bien claro el texto latino, y no necesita traducción. Sólo debe indicarse que Pylium es Numa Pompilio, y que la palabra Socratem se considera equivocación del grabador, a quien sin duda mandaron poner Sophoclem. 







Debajo de la inscripción latina hay seis versos ingleses, que literalmente traducidos dicen: 
Detente, pasajero, ¿por qué vas tan aprisa? 
Lee, si puedes, quién es aquel colocado por la envidiosa muerte 
dentro de este monumento: Shakespeare, con quien 
la vívida Naturaleza murió; cuyo nombre adorna esta tumba, 
mucho más el mármol, pues cuando él escribió 
supo convertir el arte en mero paje; servidor de su ingenio. 
Obiit anno 1616 
Ætatis 53; die 23 Ap. 
Al pie del monumento está la lápida que cubre los restos del más grande hijo de Inglaterra. La inscripción, compuesta por él mismo, según creencia tradicional, es de un vigor que claramente acusa la soberana mente del poeta.

La traducción más aceptable que de ella puede hacerse, expresando el pensamiento de modo que la fidelidad perjudique lo menos posible a la energía, es esta: 
Buen amigo, por Jesús abstente 
de remover el polvo aquí encerrado. 
Bendito sea quien respete estas piedras, 
maldito quien toque mis huesos. 

Cerca del sepulcro de Guillermo está el de su mujer, Ana Hathaway, que le sobrevivió siete años, a pesar de ser más vieja que él. (Dieciocho años y medio tenía el poeta cuando se casó, y su mujer veinticinco). También yace allí Susana, la hija mayor. (Además de Susana, nacieron de aquel matrimonio dos gemelos, llamados Hamlet y Judit).



El monumento que he descrito y la piedra sepulcral que cubre los huesos del autor de Otelo absorben por completo la atención en el presbiterio de Trinity Church. Las hermosas vidrieras, el altar y las graciosas líneas de aquella arquitectura, quedan ante el espíritu del visitante en lugar secundario. Luego se advierte que hay en todo perfectísima armonía; que el gallardo templo es digno de encerrar la memoria y los restos mortales del primer dramático del mundo, y que en aquel noble recinto parece dormir su genio con un reposo que no es el de la muerte. Toda persona espiritual ha de sentir en semejante sitio emociones profundísimas, imaginando que conoce a Shakespeare y ha de connaturalizarse con él más íntimamente que leyendo sus obras.



Resulta una impresión mística, una comunicación espiritual como las que en el orden religioso produce la exaltación devota frente a los misterios sagrados o las reliquias veneradas. El entusiasmo literario y la fanática admiración que las obras de un superior ingenio despiertan en nosotros llegan a tomar en tal sitio y ante aquella tumba el carácter de fervor religioso que aviva nuestra imaginación, sutiliza y trastorna nuestros sentidos, nos lleva a compenetrarnos con el espíritu del ser allí representado, y a sentirle dentro de nosotros mismos, cual si lo absorbiéramos por misteriosa comunión."
Benito Pérez Galdós






EXPOSICIÓN  EN EL MUSEO DF LA BNE:

Los amores a Shakespeare. (Sus primeras traducciones en España)


Desde el 14 de abril hasta el 4 de septiembre de 2016
De martes a sábado de 10 a 20 h.
Domingos y festivos de 10 a 14 h.
Último pase media hora antes del cierre.


Del 18 de abril al 16 de mayo abierto también los lunes

* El 16 de mayo el horario de apertura del museo será de 10 a 14 horas por ser festivo.

Museo de la Biblioteca Nacional de España. Sala mínima
Folleto de la Exposición



La información para esta entrada está tomada de la página de la BNE.

21 abril 2014

EMILIA PARDO BAZÁN: INSOLACIÓN. (HISTORIA AMOROSA)

EMILIA PARDO BAZÁN 
Emilia Pardo Bazán fue una novelista, periodista, ensayista y crítica literaria española introductora del Naturalismo en España.

Mujer de extraordinaria capacidad intelectual, está considerada la mejor novelista española del siglo XIX y una de las escritoras más destacadas de nuestra historia literaria.


Emilia Pardo Bazán, con 17 años, se casa con José Quiroga, de 20 años, de familia hidalga con abundantes bienes y rentas.

De este matrimonio nacen tres hijos, Jaime, Nieves y Carmen.
Interesada por el Naturalismo francés, escribe sobre ese tema una serie de artículos que reúne en un libro, La cuestión palpitante. 

Estalla el escándalo. Se la acusa de ensalzar doctrinas ateas y, aunque ella insiste en considerarse una católica ferviente, el libro amenaza hasta la paz conyugal. 

Su marido le prohíbe que siga escribiendo. 

Al no obedecer ella, el matrimonio empezó a distanciarse y terminó con alejamiento e indiferencia.

Doña Emilia escribe toda la mañana desde muy temprano y dedica la tarde a la sociedad, el teatro, las visitas.

Tiene tertulia propia, a la que asisten todos los intelectuales y escritores de España salvo, naturalmente, los que están peleados con ella. 

Le gustan los encajes y las joyas, colecciona objetos artísticos, tiene siempre flores en su mesa de trabajo.

Muy amiga de Pérez Galdós, recorre con él los barrios bajos de Madrid, los asilos, los hospitales y hasta las cárceles.

En una de estas salidas van a San Isidro en la fiesta del santo, que le inspira su deliciosa novela Insolación, causante de un escándalo terrible.

Tras su divorcio, mantuvo una conocida relación durante veinte años con el escritor Benito Pérez Galdós, aunque no se volvió a casar jamás.

En 1908 comienza a utilizar el título de Condesa de Pardo Bazán, que le otorga Alfonso XIII en reconocimiento a su importancia en el mundo literario. 

Cuando murió, el 12 de mayo de 1921, había conseguido el título de Catedrática de Literaturas Neolatinas.

OBRAS DE EMILIA PARDO BAZÁN

Además de novelas y cuentos, escribió libros de viajes, obras dramáticas, composiciones poéticas y numerosísimas colaboraciones periodísticas.
Entre sus novelas naturalistas destacan: La tribuna, primera novela naturalista publicada en España,  Los Pazos de Ulloa, La madre naturaleza y La piedra angular.
De ambiente madrileño son sus novelas Insolación y Morriña.
Doña Emilia colabora en numerosas revistas y periódicos, con crónicas de viajes, artículos, ensayos y numerosísimos cuentos que agruparía en varias colecciones: Cuentos de Marineda, Cuentos de amor,  Cuentos de Navidad y Reyes, Cuentos de la patria, Cuentos antiguos...


INSOLACIÓN. (HISTORIA AMOROSA)

Es una novela realista con un trasfondo naturalista de Emilia Pardo Bazán 

Cuenta la historia de amor de seis días entre una dama de la aristocracia y un caballero andaluz en el Madrid de la época.

Aunque resultó muy polémica en su tiempo, en realidad, en esta época, la novela tiene muy poco de escandalosa.
La marquesa protagonista es una viuda irreprochable, y caballero, un andaluz soltero y simpático, cuya única noche de amor termina en casamiento. 
La dama se entrega a su pretendiente en la visita que realizan a la pradera de San Isidro, patrón de Madrid, en una tarde agitada en la que el calor, la excitación y el abuso de la manzanilla producen la insolación que da título irónico a la novela. 

Verbena en la Pradera de San Isidro por José Gutiérrez Solana

Francisca de Asís de Andrade, elegante y bella viuda de buenas costumbres, narra en primera persona un encuentro amoroso con don Diego Pacheco una especie de don Juan gaditano. 

El tercero en el triángulo amoroso es el capitán Pardo, interesado en ella, pero que es incapaz de encender la pasión de la narradora. 

Don Diego, un amable caballero andaluz, invita primero a la dama a la feria de San Isidro y la enamora después a pesar de las intenciones aparentemente defensivas de la dama.

El calor y el ambiente de la romería,  la supuesta insolación de la dama y el vino del merendero del Manzanares condicionan su aceptación. 

Francisca de Asís cede al enamorado que ha sabido aprovechar  el accidental aturdimiento de la dama, y aunque se propone seriamente que no volverá a suceder, llega Pacheco y ella vuelve a entregarse.

El sol ahora no interviene para nada. 

Su situación personal de joven viuda que ha estado casada con un hombre mayor que ella, la incita a ello. 

Pero el asunto es llevado hacia un decoroso final moral y feliz.

INSOLACIÓN Y LA CRÍTICA
La crítica ha destacado lo que ya en su tiempo algunos entrevieron: el magnífico estudio psicológico del personaje femenino y la calidad literaria de la obra.

La novela por su defensa de la sexualidad de las mujeres no obtuvo la comprensión de muchos de los críticos del momento.
Leopoldo Alas, Clarín, sostiene que Insolación ocupa un lugar intermedio entre la obra pornográfica y la artística.

Clarín había sentenciado la novela en uno de sus Paliques: "Antipático, poema de una jamona atrasada de caricias, no tiene una sola nota poética, nada profundo ni ideal, nada que sea una ventana abierta sobre el ensueño ¡y es historia de amor! Además carece de composición, se acaba cuando llega el verano y se marcha el tren de Galicia..."

Para los habituados a los relatos contemporáneos, Insolación es casi una novela rosa.

Pero Pereda había dicho a los lectores de El Imparcial que le parecía atroz que la protagonista de Insolación se fuese a la romería con un señor apenas conocido, almorzasen juntos, ella se excediese en el vino, se enamorasen y acabaran "amancebados a la vista del lector, con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar." 
Para Oleza "Lo que determina el comportamiento del personaje no es tanto la acción del sol como las condiciones personales de Francisca de Asís. La influencia del sol es la explicación que ella se da a sí misma para poder justificar de algún modo lo que ha hecho".

LA PARDO BAZÁN Y EL FEMINISMO
Mujer feminista e independiente, dio mucha importancia a su formación académica.

No se sabe, sin embargo, cuándo empezó a desarrollar sus ideas feministas, pero desde muy joven investigó y leyó a los autores que trataban sobre la materia y se nota que existió en ella una inquietud muy grande sobre el tema.

En 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid.


También fue la primera mujer en ocupar una cátedra de Literatura en la Universidad Central de Madrid, aunque solo le asistió un estudiante a su clase. 

Feminista en un siglo que en su mayoría no compartía esa idea, luchó para erradicar la desigualdad entre sexos y apostó de forma entusiasta por la mejora de la educación entre las mujeres.


Una conferencia de doña Emilia Pardo Bazán en el Ateneo de Madrid sobre Literatura Contemporánea Francesa por Joaquín Vaamonde

LA PARDO BAZÁN Y LA RAE
Posiblemente, el hecho de que nunca pudiese alcanzar un puesto en la Real Academia de la Lengua, fue uno de los reveses más fuertes que recibió la condesa.

La RAE, en su época, era un recinto exclusivo para hombres, y este fue uno de los motivos que hicieron revivir en ella el sentimiento feminista. 

Cuando quedó vacante un sillón en la Real Academia, las gestiones para que lo ocupase doña Emilia no tuvieron éxito.

Para impedir la entrada de una mujer, se alegaron las razones más endebles, y ella se burló de ellas diciendo: 

"Si es porque las reuniones de la Academia son para contar cuentos verdes, yo también los cuento, y no son menos graciosos."

Doña Emilia luchó a partir de ese momento con gran fuerza por los derechos de la mujer y, desde luego, para lograr la igualdad intelectual de esta con el hombre.

Ante otra vacante en la Academia, doña Emilia propone a Concepción Arenal, que bien merecía el honor pero la candidatura también es rechazada.

La Academia tampoco aceptaría a Gertrudis Gómez de Avellaneda, ni finalmente a Emilia Pardo Bazán a pesar de que actualmente se la considera la máxima exponente del Realismo junto con Clarín y Galdós.

La condesa de Pardo Bazán murió sin haber conseguido llegar a ser miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

Rafael Vela Maqueta del monumento 

a doña Emilia Pardo Bazán