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04 julio 2016

MACBETH EN EL CINE



Además de los innumerables montajes teatrales de Macbeth, existen varias adaptaciones  cinematográficas y televisivas de la famosa tragedia escocesa de Shakespeare.
Tampoco podemos olvidarnos de sus versiones en otros géneros como la ópera, el teatro gráfico, la historieta, el cómic o el manga.
Esta entrada es una lista con una breve información sobre algunas de las adaptaciones para la gran pantalla de Macbeth.

MACBETH
J. STUART BLACKTON 
La película más antigua de Macbeth es la de 1908 dirigida por J. Stuart Blackton en Estados Unidos.

Es la primera adaptación conocida de esta obra de Shakespeare al cine y tiene una duración total de nueve minutos. 
El papel de Macbeth lo interpretó William Ranous y el de Lady Macbeth, Louise Carver.

MACBETH
JOHN EMERSON

1916 Macbeth, dirigida por John Emerson.
Esta película contó con la colaboración de grandes nombres del cine mudo: Erich von Stroheim como asistente de dirección, D. W. Griffith como productor y Victor Fleming como fotógrafo. 
Macbeth fue interpretado por Sir Herbert Beerbohm Tree y Lady Macbeth por Constance Collier.

MACBETH
ORSON WELLES 


1948 Macbeth, dirigida por Orson Welles. Se aprovecharon uns decorados ya existentes y se grabó utilizando el acento escocés.
Orson Welles la rodó en un tiempo récord, improvisó los vestuarios y aunque fue un gran fracaso en su tiempo de crítica, público y económico, es una gran película.

CAUTIVO DEL TERROR 
KEN HUGHES

1955 Joe Macbeth, dirigida por Ken Hughes, es una adaptación de la obra Macbeth  ambientada en el mundo del hampa norteamericana de los años treinta.
Un gángster es empujado por su ambiciosa esposa a matar y engañar para obtener riqueza y poder.

TRONO DE SANGRE
AKIRA KUROSAWA



1957 Trono de sangre, dirigida por Akira Kurosawa. 

Es una recreación de la tragedia shakesperiana, que transcurre en el Japón medieval.

LADY MACBETH EN SIBERIA

ANDRZEJ WAJDA


Titulada en el original Sibirska Ledi Magbet y dirigida por Andrzej Wajda en 1962. 
Wajda rueda en Yugoslavia esta película sobre las deportaciones a Siberia en la época de los zares.

THE TRAGEDY OF MACBETH
ROMAN POLANSKI

1971 La tragedia de Lady Macbeth, dirigida por Roman Polanski. 
Es una versión muy personal del clásico shakesperiano, en la que el director descarga sus obsesiones tras la muerte de su esposa, otorgando a la película una fuerte carga de violencia y oscuridad.

SANGRADOR
LEONARDO HENRÍQUEZ


1999 Sangrador, película venezolana dirigida por Leonardo Henríquez.

Sangrador, está interpretada por Daniel Alvarado, Karina Gómez y Francisco Alfaro.

MAQBOOL

VISHAL BHARDWAJ 
Rodada en el 2003, Maqbool es una película india de Vishal Bhardwaj, que traslada la trama de Macbeth a este país asiático. Las brujas son sustituidas por policías corruptos.


MACBETH
GEOFFREY WRIGHT 

2006 Macbeth, versión australiana dirigida por Geoffrey Wright en 2006.

Adaptación moderna del Macbeth de Shakespeare ambientada en el mundo de las bandas de Melbourne. 
Tras un enfrentamiento con una banda rival, tres extrañas y misteriosas mujeres convencen a Macbeth, fiel secuaz del jefe mafioso Duncan, de que un día será muy poderoso. 
Su ambición se despierta, avivada por su bella mujer que es drogadicta y sufre una depresión por la muerte de su bebé. Lady Macbeth trama un plan para matar a Duncan y dejar a Macbeth al frente de la banda. 
Macbeth es reacio al plan, pero su obsesión por Lady Macbeth le llevará a ejecutar el plan, que traerá más atrocidades y venganzas.

MACBETH
MICHAEL FASSBENDER


Macbeth es una película de producción británica, estrenada en 2015, protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard.
ADAPTACIONES DE MACBETH PARA LA TELEVISIÓN

UNA REPRESENTACIÓN DE MACBETH
PHILIP CASSON
1979 A Performance of Macbeth, dirigida para la televisión por Philip Casson.

SHAKESPEARE-TOLD

2005,   ShakespeaRe-Told: Macbeth, BBC TV serie con James McAvoy como Joe Macbeth.


06 mayo 2016

BENITO PÉREZ GALDÓS, LA CASA DE SHAKESPEARE



BENITO PÉREZ GALDÓS Y WILLIAM SHAKESPEARE
La BNE colabora con el British Council en la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Shakespeare con Los amores a Shakespeare. (Sus primeras traducciones en España), una breve exposición de trece de sus primeras traducciones en España: manuscritos e impresos de autores como Ramón de la Cruz, Fernández de Moratín o José María Blanco-White, junto con las primeras ediciones impresas durante el siglo pasado en catalán, vasco o gallego.


MOLINA FOIX SOBRE GALDÓS Y SHAKESPEARE

Glosa la escogida selección de traducciones un texto de Vicente Molina Foix sobre estas “formas de amar al bardo, con la palabra propia” es decir, “la mayor devoción que un escritor le puede prestar a otro: traducirlo”.

En él, revela una anécdota sobre otro gran escritor ferviente enamorado de Shakespeare, Benito Pérez Galdós, a raíz de una visita a la casa natal del poeta en Stratford-on-Avon: 

“Con ardor juvenil -casi, diríamos, como un fan- Galdós, que estaba ya próximo a cumplir los cincuenta, recorre el museo y la casa natal […] siente en ese lugar una cerrada intimidad con Shakespeare, sin dejar por ello de consignar, en su memoria escrita de aquel viaje, que la peregrinación a la casa de Stratford aumenta de día en día, y el número de visitas, solo en el año anterior a la suya, había sido de diecisiete mil.



Lo que se ha venido en llamar ‘bardolatría’ afecta, como sabemos, al común -cada día más amplio- de los seres humanos, y entre ellos a una gran cantidad de escritores; el formidable autor de los 'Episodios nacionales' es uno de los más encandilados, hasta el punto de rozar el delirio cuando lamenta con acritud que, en los voluminosos libros de firmas que parece haber hojeado detenidamente en Stratford, faltan sus compatriotas: "Creo que soy de los pocos, si no el único español, que ha visitado aquella Jerusalén literaria, y no ocultaré que me siento orgulloso de haber rendido este homenaje al altísimo poeta cuyas creaciones pertenecen al mundo entero y al patrimonio artístico de la humanidad."


Don Benito tiene toda la razón en el exaltado elogio, y no se puede negar que, en un tiempo muy anterior al turismo generalizado, su recorrido en pos de los vestigios shakesperianos resulta excepcional. Ahora bien, como demuestra esta exposición de fondos de la Biblioteca Nacional, la figura y la obra del genio despertaron entre nosotros, más de cien años antes del fervor galdosiano, la mayor devoción que un escritor le puede prestar a otro: traducirlo”. 
Vicente Molina Foix


La habitación en la que nació Shakespeare por Henry Wallis 1873


LA CASA DE SHAKESPEARE 

(Fragmento)

"Pero lo más interesante de Stratford es la iglesia, Holy Trinity Church, sepultura del poeta y de su mujer. Honor insigne para un país es guardar los restos de sus hombres eminentes. Nuestra incuria nos impide vanagloriarnos de esto, y aunque sabemos que los huesos de Cervantes yacen en las Trinitarias, y en Santiago los de Velázquez, no podemos separarlos de los demás vestigios humanos que contiene la fosa común. Téngase en cuenta que Shakespeare disfrutó en vida de fama resplandeciente; que sus contemporáneos le estimaron en lo que valía; que poseyó cuantiosos bienes de fortuna, y que su familia pudo y supo cuidar de la conservación de sus cenizas venerables. 



La iglesia parroquial de Stratford es bellísima, ojival, del tipo normando en su mayor parte, pequeña si se la compara con las catedrales españolas y aun con las inglesas, grande en proporción de los templos parroquiales de todos los países. Antes del cisma fue colegiata, con un coro de quince canónigos. Consta de una gran nave con crucero, y otras dos colaterales pequeñas, y sobre el crucero se alza la torre del siglo XVI, construcción aérea y elegantísima. El interior no ofrece la desnudez fría de los templos protestantes. Parece una iglesia católica, sobre todo en el presbiterio, lo más hermoso de este ilustre monumento. Las rasgadas ventanas del estilo inglés perpendicular, los pintados vidrios que las decoran, el altar con gallardas esculturas, la sillería de tallado nogal, los púlpitos, los sepulcros, ofrecen un conjunto de extraordinaria belleza y poesía. Al penetrar en el santuario, todas las miradas buscan el monumento del altísimo poeta en la pared norte del presbiterio, en el lado del Evangelio. Es propiamente un retablo, y quien no supiera qué imagen es aquella, la tomaría por efigie de un santo allí colocado para que le adoraran los fieles. 







Consta de un sencillo cuerpo arquitectónico, grecorromano: dos columnas sostienen un cornisamento con guardapolvo, que ostenta en el copete las armas de Shakespeare; en el centro el busto, imagen de medio cuerpo y de tamaño natural. A primera vista se tomaría el monumento por una ventana, en la cual estuviera asomada la figura, viéndosela de la cintura arriba. Los brazos caen con naturalidad sobre un cojín. La mano derecha tiene una pluma, y la izquierda se apoya abierta sobre un papel. El color aplicado a la tallada piedra da a la escultura una viva impresión del natural. La cara es grave, la mirada algo atónita, la expresión noble, la frente majestuosa, el traje sencillo y elegante, ropilla de paño negro y valona sin pliegues. 




Imposible apartar los ojos de aquella imagen, en que por un efecto de fascinación, propio del lugar, creemos ver vivo al dramático insigne, y con la palabra en los labios. En el plinto se lee la siguiente inscripción, que por tratarse de quien se trata no resulta todo lo enfática que en otro lugar parecería: 

Judicio Pylium, genio Socratem, arte Maronem, 

Terra tegit, Populus mœret, Olympus habet. 

Está bien claro el texto latino, y no necesita traducción. Sólo debe indicarse que Pylium es Numa Pompilio, y que la palabra Socratem se considera equivocación del grabador, a quien sin duda mandaron poner Sophoclem. 







Debajo de la inscripción latina hay seis versos ingleses, que literalmente traducidos dicen: 
Detente, pasajero, ¿por qué vas tan aprisa? 
Lee, si puedes, quién es aquel colocado por la envidiosa muerte 
dentro de este monumento: Shakespeare, con quien 
la vívida Naturaleza murió; cuyo nombre adorna esta tumba, 
mucho más el mármol, pues cuando él escribió 
supo convertir el arte en mero paje; servidor de su ingenio. 
Obiit anno 1616 
Ætatis 53; die 23 Ap. 
Al pie del monumento está la lápida que cubre los restos del más grande hijo de Inglaterra. La inscripción, compuesta por él mismo, según creencia tradicional, es de un vigor que claramente acusa la soberana mente del poeta.

La traducción más aceptable que de ella puede hacerse, expresando el pensamiento de modo que la fidelidad perjudique lo menos posible a la energía, es esta: 
Buen amigo, por Jesús abstente 
de remover el polvo aquí encerrado. 
Bendito sea quien respete estas piedras, 
maldito quien toque mis huesos. 

Cerca del sepulcro de Guillermo está el de su mujer, Ana Hathaway, que le sobrevivió siete años, a pesar de ser más vieja que él. (Dieciocho años y medio tenía el poeta cuando se casó, y su mujer veinticinco). También yace allí Susana, la hija mayor. (Además de Susana, nacieron de aquel matrimonio dos gemelos, llamados Hamlet y Judit).



El monumento que he descrito y la piedra sepulcral que cubre los huesos del autor de Otelo absorben por completo la atención en el presbiterio de Trinity Church. Las hermosas vidrieras, el altar y las graciosas líneas de aquella arquitectura, quedan ante el espíritu del visitante en lugar secundario. Luego se advierte que hay en todo perfectísima armonía; que el gallardo templo es digno de encerrar la memoria y los restos mortales del primer dramático del mundo, y que en aquel noble recinto parece dormir su genio con un reposo que no es el de la muerte. Toda persona espiritual ha de sentir en semejante sitio emociones profundísimas, imaginando que conoce a Shakespeare y ha de connaturalizarse con él más íntimamente que leyendo sus obras.



Resulta una impresión mística, una comunicación espiritual como las que en el orden religioso produce la exaltación devota frente a los misterios sagrados o las reliquias veneradas. El entusiasmo literario y la fanática admiración que las obras de un superior ingenio despiertan en nosotros llegan a tomar en tal sitio y ante aquella tumba el carácter de fervor religioso que aviva nuestra imaginación, sutiliza y trastorna nuestros sentidos, nos lleva a compenetrarnos con el espíritu del ser allí representado, y a sentirle dentro de nosotros mismos, cual si lo absorbiéramos por misteriosa comunión."
Benito Pérez Galdós






EXPOSICIÓN  EN EL MUSEO DF LA BNE:

Los amores a Shakespeare. (Sus primeras traducciones en España)


Desde el 14 de abril hasta el 4 de septiembre de 2016
De martes a sábado de 10 a 20 h.
Domingos y festivos de 10 a 14 h.
Último pase media hora antes del cierre.


Del 18 de abril al 16 de mayo abierto también los lunes

* El 16 de mayo el horario de apertura del museo será de 10 a 14 horas por ser festivo.

Museo de la Biblioteca Nacional de España. Sala mínima
Folleto de la Exposición



La información para esta entrada está tomada de la página de la BNE.

20 abril 2016

LA MALDICIÓN DE MACBETH



LA MALDICIÓN DE MACBETH

Según una antigua superstición teatral llamada "la maldición escocesa", decir el nombre Macbeth dentro de un teatro puede causar un desastre. 

Por esta razón, Macbeth, la tragedia de Shakespeare, ha sido desde hace mucho tiempo considerada una obra maldita.

En el teatro se supone que no se la debe mencionar nunca por su título, salvo si es necesario para un ensayo o una representación. 



Además citarla o nombrar a sus dos personajes protagonistas se considera desastroso. 
Tampoco se debe utilizar  nunca su vestuario, escenografía o atrezo, fuera de la representación en escena.




Las gentes de la escena evitan decir la palabra Macbeth en el teatro, y se refieren a ella como "la obra escocesa" o "la obra del Bardo". 

Estos eufemismos se refieren a que Escocia es el lugar donde transcurre Macbeth y al apodo más frecuente de Shakespeare, conocido popularmente como el Bardo de Avon.

También se usa, "Esa obra", "La innombrable", "El negocio escocés", "La comedia de Glamis", Mackers o MacB como perífrasis o abreviaturas para evitar decir el nombre maldito.
Debido a esta superstición, el personaje protagonista es frecuentemente mencionado como "el Rey escocés" o "el Lord escocés".
Lady Macbeth su esposa por la misma razón es llamada "la dama escocesa". 


En el caso de que alguien pronuncie la palabra prohibida, existe incluso un ritual específico, para limpiar la maldición: salir del teatro, escupir en el suelo, girar sobre sí mismo tres veces y pedir a gritos poder volver a entrar en la sala y decir entonces una cita afortunada de otra obra de Shakespeare como la que dice: "¡Que hermosos pensamientos y horas alegres os acompañen!" de El mercader de Venecia.

Tampoco está claro el origen de la maldición.
Hay quien culpa a Shakespeare, por incluir auténticos conjuros de magia negra y verdaderas maldiciones en el texto. 
Otros dicen que a las brujas reales de la época de William Shakespeare no les gustó el trato recibido en la obra y la maldijeron.


Y los más prácticos esgrimen otro argumento: hay tanta violencia, luchas y armas en ella que no es difícil que surjan accidentes. 
La obra incluye tantas peleas en el escenario con armas peligrosas que, por mucho que sean de atrezo, hacen fácil que en el calor de la representación, se produzcan accidentes y heridas.

Kenneth Branagh es una del las últimas víctimas de la maldición de Macbeth. El actor británico hirió a un miembro del reparto con una espada durante la representación de "La tragedia escocesa" en Manchester en el 2013.
Jason Klarwein como Macbeth en la producción QTC de Michael Attenborough. 

Foto de Rob Maccoll 


La obra arrastra una larga serie de percances que empezaron en el mismo estreno de la obra, en 1606, cuando, según la creencia popular, el actor que interpretaba a Lady Macbeth enfermó repentinamente y murió entre cajas. 
Respecto al hecho de que fuera un actor en un papel femenino, hay que recordar que en el teatro isabelino no se permitía actuar a las mujeres.

El rey Jaime I de Inglaterra la prohibió durante cinco años debido a los conjuros que incluye y  es conocida por sus frecuentes accidentes en el escenario, Macbeth incluso causó alguna revuelta.
En 1848,  en Nueva York se produjo una lucha en el Astor Opera House entre los seguidores de dos actores de producciones rivales de la obra escocesa en la que murieron veintidós personas y hubo más de cien heridos.




En 1947, el actor Harold Norman que decía no creer en la superstición, resultó herido y murió representando una lucha en Macbeth. Ahora se dice que su fantasma aparece los jueves en el Coliseum Theatre en Oldham, donde se representó la fatal escena.

En una producción de 1942, con John Gielgud como Macbeth, tres actores, dos de las brujas y Duncan, murieron y el diseñador de escena se suicidó. 

Hay numerosas historias de actores que cayeron del escenario representando la obra.

In 1948, la actriz Diana Wynyard, representando a Lady Macbeth, declaró abiertamente que no creía en la maldición. 

Al día siguiente, decidió hacer la escena sonámbula con los ojos cerrados para ser más convincente. 
Como resultado de ello cayó al foso de la orquesta desde una altura de cuatro metros y medio. 
No obstante la actriz subió de nuevo al escenario y siguió con la representación. 


Los percances de Macbeth a lo largo de la historia han implicado a actores tan famosos como Laurence Olivier  que se libró por poco de ser aplastado por un peso del escenario que cayó o Charlton Heston que resultó con quemaduras.

Tampoco se salvan de la maldición escocesa las versiones de Macbeth para la gran pantalla.

Orson Welles  filmó la obra en  1946, y exigió que el elenco la representase con acento escocés ya que es, al fin y al cabo, una obra escocesa. 

Desgraciadamente cuando se acabó la película, se vio que los esfuerzos de los actores habían hecho los diálogos enteramente incomprensibles para la audiencia. Así que todo el sonido tuvo que ser grabado de nuevo. 





Aunque algunos directores como el japonés Akira Kurosawa parecen no haber tenido miedo de la famosa maldición ya que  las escenas de armas de Trono de sangre, su versión de Macbeth, se rodaron con armas de verdad, incluyendo las flechas que caen sobre Toshiro Mifune, la tensión  del actor en todo el filme, no es sólo producto de la actuación, también es una emoción real. 

En 1971, Roman Polanski  hizo una versión de Macbeth para el cine y en el primer día de filmación un operador de cámara sufrió un grave accidente. 


El Macbeth de 2015 dirigida por Justin Kurzel y protagonizado por Michael Fassbender tampoco se libró de problemas.






Las anécdotas en el teatro se suceden y mientras que en otras obras son olvidadas, cada nuevo caso en Macbeth es anotado como uno más de la lista de desgracias que la obra escocesa desencadena.
Por otro lado, volviendo al teatro hay que recordar que Macbeth es además la tragedia más corta de Shakespeare y de alguna manera resulta bastante barata de representar. 


Una teoría sugiere que cuando en una compañía las finanzas van mal, es frecuente hacer un montaje de Macbeth ya que la obra tiene fama de que llena los teatros.

Y claro, siempre que se recortan gastos, la seguridad se ve comprometida y los accidentes aumentan. 
Y si finalmente, la compañía fracasa de todas maneras, obviamente es por culpa de la maldición...


Si quieres saber más sobre la maldición de Macbeth, consulta la obra de Richard Huggett, Supernatural on Stage: Ghosts and Superstitions in the Theatre (NY, Taplinger, 1975).



13 abril 2016

LAS ACTRICES EN EL TEATRO DE SHAKESPEARE


VIDAS SECRETAS DE LAS MUJERES QUE ROMPIERON LOS TABÚS PARA REPRESENTAR A SHAKESPEARE  
En Inglaterra las mujeres en escena fueron una rareza en el teatro de la Restauración. 
Pero como nos muestra la nueva exposición de la British Library, Shakespeare in Ten Acts, las primeras actrices de El Bardo de Avon fueron valientes pioneras. 


Los grandes actores del teatro isabelino y georgiano, como Will Kempe, Richard Burbage y David Garrick, pueden no ser muy conocidos hoy en día, pero su reputación vivirá en el teatro. ¿Sin embargo, qué pasa con las actrices que aparecieron con ellos en las mismas compañías? Sus nombres, así como su fama, en su mayoría han sido olvidados. 


Hasta 1660 los papeles femeninos del teatro de Shakespeare fueron interpretados por niños o jóvenes. 

Pero una nueva investigación de la Biblioteca Británica ha descubierto detalles de las carreras de las pocas mujeres pioneras que comenzaron a representar los grandes personajes femeninos de Shakespeare a pesar de los prejuicios de su tiempo. 


Consideradas como prostitutas o, en el mejor de los casos, como excitantes excepciones, estas seis o siete actrices prominentes tuvieron que ganarse su lugar dentro de las compañías que anteriormente eran exclusivamente masculinas. 

También tuvieron que hacer frente a ricos aficionados al teatro que llegaban a pagar un poco más cada noche para poder verlas vestirse. 


Este mes la biblioteca londinense muestra en exhibición su copia de un curioso prólogo, escrito para advertir al público que una verdadera actriz aparecería esa noche como Desdémona en Otelo

Compuesto por el actor y poeta Thomas Jordan en el invierno de 1660, el prólogo promete que la actriz está "tan lejos de ser lo que se llama una puta, como Desdémona ofendida por el moro". 

Sus palabras inicialmente dirigidas a una audiencia en el Vere Street Theatre, en el Lincoln's Inn, se unen a otros documentos raros como una parte clave de una nueva exposición, Shakespeare en diez actos, para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Shakespeare. 

El prólogo de Jordan subraya rápidamente la potencia sexual del momento histórico, al tiempo que parece quitarle importancia: 

"Vengo sin que lo sepa nadie 
para contaros una noticia: vi a la dama vestirse.
Una mujer representa hoy en día, no me confundo.
Ningún hombre con vestido, o joven en enaguas.
Una mujer que yo sepa, sin embargo, yo no podría,
(si tuviera que morir) hacer una declaración jurada."

La exposición de la Biblioteca Británica también incluirá una copia original de 1662 de la proclama real que concedía licencia a las mujeres para aparecer de nuevo en el escenario profesional. 
Todo el teatro había sido prohibido por una ordenanza puritana de 1647, pero en 1660 les fueron concedidas licencias a dos compañías escénicas, una dirigida por William Davenant y otra por Thomas Killigrew. 

 La actriz Molly Davis  por  Mary Deale

Dos años más tarde, Carlos II, un gran admirador del teatro y de las actrices, decretó "que todas los papeles femeninos que fueran representados en cualquiera de estas dos compañías en el futuro podrían ser interpretados por mujeres".
Fue la compañía de Killigrew la que llevó a cabo una producción de Otelo, el moro de Venecia  ese invierno.

La conservadora principal de la exposición, Zoë Wilcox, cree conocer ahora quien hizo entonces el principal papel femenino, aunque una nota posterior anotada en el margen sugiere que podría haber sido una Mrs Morris. 
"Hay muy poca evidencia escrita, pero creemos que en realidad era una mujer llamada Ann Marshall. Que es la que mejor se ajusta a las fechas ", dijo Wilcox.

La actriz Ann Marshall, también conocida como Mrs Ann Quin, fue una celebridad del teatro de la Restauración, al igual que su hermana menor, Rebecca.

Durante un tiempo se pensó que Margaret Hughes hizo la primera Desdémona interpretada por una mujer.
Margaret Hughes,  conocida como Peg, llegaría a ser parte de la compañía del Teatro Real de Drury Lane y a disfrutar de una exitosa carrera en la escena, junto con las atenciones del príncipe Rupert, un primo de Carlos II.


Margaret (Peg) Hughes, actriz de la Restauración  

por Sir Peter Lely 1672 


Otras actrices destacadas de principios de la época fueron Ann Barry y Mary Saunderson también conocida como Mrs Betterton, la primera mujer en representar a Julieta en Romeo y Julieta y a Lady Macbeth.

Las nuevas actrices de shakesperianas provocaron fuertes reacciones. 
El 3 de enero 1661, Samuel Pepys escribió en su célebre Diario al ver la Compañía del Rey de Killigrew representar la obra The Beggars’ Bush: "La primera vez que he visto mujeres sobre el escenario." 

Diario de Samuel Pepys

Durante algunos años, sin embargo, estas actrices fueron vistas como una diversión para voyeristas aficionados al teatro.
La nueva exposición Shakespeare in Ten Acts nos presenta las páginas de una revista llamada The Female Tatler, que lamenta la tendencia de que los hombres se sienten detrás del escenario en el teatro para ver a las actrices que se visten, en lugar de ver la obra.


El travestismo también causó un grado de emoción sexual entre los amantes del teatro y provocó una reación moralizante más amplia en la sociedad.
La pequeña delincuente Maria Frith alias Moll Cutpurse la famosa  protagonista de The London Roaring Girle que se vestía regularmente como un hombre, fue el tema de esta obra de teatro popular, apareció en persona en una pequeña representación para promover el espectáculo y fue detenida más tarde por indecencia .


Del mismo modo, Edward Kynaston, un actor que había seguido desempeñando papeles femeninos, tuvo un gran número de seguidores entre hombres y mujeres. 
"Sus admiradoras ricas solían sacarle en sus paseos públicos en carruajes por el parque vestido con sus trajes de protagonistas femeninos Shakesperianos", según comenta la experta Zoë Wilcox.


Maxine Peake y Dame Harriet Walter, actrices contemporáneas que han representado papeles masculinos de Shakespeare en producciones recientes, aparecen en entrevistas en vídeo en la exposición londinense sobre las actrices en Shakespeare.
Ambas destacan la fluidez de los géneros que siempre se ha celebrado en las obras de Shakespeare.


"Obviamente, yo estaba al tanto de la historia de actrices que representaron Hamlet  como Ellen Terry o Sarah Bernhardt," dijo Walter, que representó a Bruto en Julio César en una producción totalmente femenina en el Donmar Warehouse de Londres.

"Pero había muchas más... había muchas más actrices desempeñando roles masculinos en la historia de las que somos conscientes. 
Así que de nuevo se plantea una pregunta: ¿por qué no se ha escrito más acerca de ellas?"


Los datos para esta entrada han sido tomados de una información de Vanessa Thorpe para The Guardian y The Observer.