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22 marzo 2013

CRISTINA APARICIO, ESCRITORAS ESPAÑOLAS A LO LARGO DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX










ESCRITORAS ESPAÑOLAS A LO LARGO DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX



El ascenso social de las mujeres, la revolución femenina que se ha producido en Occidente durante los últimos cincuenta años ha tenido su reflejo, como no, en la Literatura. A lo largo de estos años han ido surgiendo numerosas mujeres escritoras y ascendiendo en el escalafón, en los premios, en el reconocimiento hasta situarse, hoy en día, a una escala igual (o casi) que la de sus colegas masculinos. En España este fenómeno ha sido especialmente significativo, seguramente porque en nuestro país la mujer partía de una situación de mayor atraso que en el resto de Europa. El propósito de este artículo es dar a conocer cómo las escritoras españolas, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, han ido abriéndose camino paulatinamente en el mundo de las Letras hasta llegar, como ocurre en la actualidad, a disfrutar de un reconocimiento literario y a una "normalidad" como escritoras hasta hace poco impensables.



Concluida la Guerra Civil, tras un momento de declive general de la creación artística aparecen a mediados de los años 40 una serie de mujeres escritoras, nuevas voces que van a irrumpir con fuerza. Las novelas de estas nuevas escritoras destacan, como el resto de la novelística, por su afiliación al Realismo Social, que surge entre los años 1939 y 1962, cuando alcanza su momento de mayor auge.


Algunas de las características de la literatura escrita por mujeres en esta época es el deseo de cambiar una sociedad en la que estas mujeres sufrieron la guerra de niñas o adolescentes. Sus historias están llenas de frustración, inadaptación, soledad o muerte. La mayoría de las historias describen la vida en el campo criticando la burguesía. El estilo que utilizan para narrar estas historias es sencillo y directo.






Pronto estas escritoras comienzan a ser avaladas por premios importantes. Carmen Laforet, Barcelona (1921) es la primera mujer en ganar el Nadal por su obra Nada, en 1944. Una novela sombría y existencial que refleja la decadencia material y moral de la sociedad de su tiempo. Algunas otras obras de esta autora son: La mujer nueva 1955, La niña y otros relatos (1970) o Paralelo 35 (1967). A esta nueva voz se une la de Ana María Matute quien también refleja el desolado mundo de la posguerra y lo hace desde una perspectiva pesimista y existencial. Ana María Matute, Barcelona (1926) gana el Premio Nadal por Primera memoria. en 1961. De los quince premios Nadal concedidos anteriormente diez habían recaído en hombres y cinco en mujeres. Con posterioridad al Nadal, Matute sería galardonada con diversos premios, entre ellos el Premio de la Crítica en 1958 y el Premio Fastenrath de la Real Academia Española por Los soldados lloran de noche. Obras cruciales en la trayectoria de esta autora son Los Abel y Fiesta al noroeste donde deja ver un realismo social amargo y nostálgico, con descripciones detalladas de ambientes familiares. La obra de Matute es considerada unas de las aportaciones más significativas a la literatura de Posguerra, y ha ido oscilando entre el retrato de la realidad histórica, la recreación imaginativa y la profundización en varios temas recurrentes: La injusticia, el paso de la infancia a la adolescencia y la denuncia social. Después de un largo periodo de silencio, Ana María Matute ha vuelto a la actualidad literaria recientemente con la publicación de sus novelas Olvidado Rey Gudú y Aranmanath, ambas de corte fantástico.


CARMEN MARTÍN GAITE

Carmen Martín Gaite, Salamanca (1925-2000) es otra de las escritoras premiadas con el Nadal por Entre visillos (1957). Esta escritora también destaca por el Realismo Existencial que refleja en sus novelas. Al igual que Ana María Matute se le concederán posteriormente numerosos y destacados premios, como el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, (1994) o el Premio Castilla y León de las Letras. Entre las obras más importantes de esta autora cabe destacar: El Balneario, (1955), Retahílas (1970) o Lo raro es vivir, (1996).

En 1952 se crea un nuevo Premio Literario, el Planeta, con el cual muy pronto van a verse reconocidas estas nuevas voces femeninas que se asoman a una nueva era y que van tomando posiciones en un panorama como el de la Literatura, dominado hasta entonces, casi de forma exclusiva, por los hombres. Así, ya en 1954,  Ana María Matute recibe el Premio Planeta por Pequeño teatro.

A partir de 1960 la sociedad española entra en una época de profundo cambio, generado por el desarrollo económico, cultural y social. Empieza el progreso y con él se afianza un nuevo tipo de literatura, la hecha por escritoras. Son cada vez más las mujeres que escriben y que son publicadas.

Entre 1960 y 1978 se produce en nuestro país, aunque de forma muy lenta, una apertura social y una renovación artística que pueden verse reflejadas en obras como El cuarto de atrás (1978) de Martín Gaite. Esta obra se crea entre dos épocas, la del Franquismo y otra nueva que comienza.

A partir de los ochenta, las mujeres comienzan a ser premiadas de forma consecutiva y mayoritaria, cosa impensable hasta la fecha. La sociedad española había experimentado ya en esta época un profundo cambio a favor de las mujeres. También el mundo de las Letras comienza a considerar y a valorar a las mujeres escritoras, con lo cual el panorama de la literatura española se hace más rico. Ya no es sólo cosa de hombres, salvo raras excepciones; ahora es también de mujeres. Algunas como Rosa Montero, Maruja Torres, Carmen Posadas, Soledad Puértolas han crecido en una nueva sociedad, con nuevas perspectivas respecto a la mujer y el mundo laboral. Son escritoras que nacen entre los años cincuenta y sesenta y sus producciones literarias se dan a conocer en torno a los ochenta. Todas estas escritoras serán galardonadas con el premio Planeta entre 1989 y 2000. Casi todas ellas se confiesan feministas, al menos por gratitud histórica.











ROSA MONTERO

Rosa Montero nace en Madrid en 1951. Estudia periodismo, pero se considera escritora y periodista. Con su novela La hija del Caníbal su primera incursión como escritora, gana el Premio Primavera en 1997. Es una de las autoras más leídas de nuestro tiempo. Crónica del desamor (1979),La Función Delta (1981) o Te trataré como una reina (1983) son algunas de sus obras. Rosa Montero es una escritora que llega a la madurez en los últimos años de franquismo y los primeros de la democracia. Según sus palabras:"-no podemos cerrar los ojos ante el fenómeno cada vez más comercial en que se está convirtiendo el mundo de los libros". Habría que preguntarse, al hilo de esto, en qué manera ha cambiado realmente y si con la aparición cada vez mayor de escritoras en los últimos años estamos ante una operación de marketing o, por el contrario, asistimos a un fenómeno social y cultural. En este sentido, Rosa Montero concibe la literatura como algo único,-y no como literatura de hombres o de mujeres. Entiende la literatura como acceso a los otros mundos que llevamos dentro y en ello no puede haber diferencia de sexos.
















MARUJA TORRES

Al igual que Rosa Montero, Maruja Torres es periodista antes que escritora. Nace en Barcelona en 1943 y cultivó todas las facetas del periodismo. Torres habla sobre el franquismo como algo que no quiere ni nombrar. Fue una etapa de su vida que le tocó vivir y que prefiere olvidar. Reconoce que fue una época de atraso cultural: había pocos libros y los que había eran caros. Se prohibieron muchísimas obras, había una censura muy férrea. Reconoce que culturalmente eran muy pobres y por eso se rebelaban. Sus obras hablan de inconformismo. Ella quería vivir de otra manera, dejando a un lado lo tradicional o lo convencional. Maruja Torres ganó el Premio de Literatura extranjera por Un Calor tan cercano en 1998 y el Premio Planeta por Mientras vivimos en el año 2000, una obra en la que describe el cambio generacional ocurrido en España y cómo las nuevas mujeres se han podido formar en un ambiente menos opresivo. Destacan otras obras tales como: Mujer en guerra, (1999) Amor América, (1993) o Ceguera de amor, (1991).













ALMUDENA GRANDES

Otra de las escritoras en auge es Almudena Grandes. Nace en Madrid en 1960 y se da a conocer en el mundo literario por Las Edades de Lulú que fue Premio de narrativa erótica en 1989. Cabe destacar obras como Malena es un nombre de tango (1994) o Atlas de geografía humana (1998). Tanto Las edades de Lulú como Malena es un nombre de tango se llevaron al cine. Grandes dice ser escritora por equivocación y opina que lo importante para el escritor no son los premios literarios sino los lectores. Para ella, cada uno escribe desde los materiales de su propia memoria.














CARMEN POSADAS

Carmen Posadas es otra Premio Planeta femenina. Se lo concedieron en 1998 por Pequeñas infamias. Nació en Uruguay en 1953 pero lleva toda su vida viviendo en España. Antes de dedicarse a la novela escribió literatura infantil, guiones y colaboró en prensa escrita. En la década de los noventa toca todos los géneros, teatro, cuentos, novela y ensayos. Para Carmen Posadas un premio es importante sólo en la medida en que puede darte a conocer, ya que en este país, los escritores o tienen mucho éxito o directamente se mueren de hambre. Se casó con el entonces director del Banco de España, Mariano Rubio. Otro de los premios en su haber es el de Literatura Infantil por El señor viento del norte, (1984).












SOLEDAD PUÉRTOLAS

Soledad Puértolas, nació en Zaragoza en, 1947. Fue Premio Sésamo por El bandido doblemente armado, (1979) y Planeta en 1989 por su obra Queda la noche. Puértolas reconoce que la narrativa española actual es más rica y que surge con más fuerza tras la dictadura franquista. “La vida cotidiana de entonces era de tonos grises, la Posguerra es gris”, dice, recordando las rígidas normas convencionales de entonces. Todo ello era señal de una sociedad estancada y sin creatividad. Ahora sin embargo, para Soledad Puértolas “somos mucho más libres y tenemos que aprender a vivir con esa libertad”. Puértolas opina que el cambio que ha dado la mujer en nuestra sociedad ha sido revolucionario, “La mujer no sólo se ha incorporado al trabajo sino que ahora tiene un papel social que antes no tenía, ahora en el hogar se comparten las responsabilidades. En todos los ámbitos de la sociedad española están las mujeres presentes y eso significa un cambio muy importante". Pese a todo, opina también que ha habido una importante incorporación de la mujer, pero ningún desplazamiento de los hombres. Para Puértolas aun la mayor parte de los intervinientes en congresos son hombres, y la mayoría de obras son títulos de autores masculinos."Los críticos literarios son asimismo en su mayoría hombres, y el control sigue en manos de los hombres”.













LAURA FREIXAS

Laura Freixas y su Literatura y Mujeres pone de manifiesto este cambio que han supuesto las escritoras en el panorama literario español en las últimas décadas del siglo XX. Freixas nace en Barcelona en 1958 . Escribe relatos como Cuentos a los cuarenta y novelas como Entre amigas. Para Freixas la creación artística es el camino para llegar a esa salvación de mediocridad y mentira. Opina que el hombre está más preocupado por la realidad y la mujer se refugia más en la fantasía. Considera que el hecho de que las escritoras actuales hablen de un mundo femenino tiene motivos históricos. Lo masculino ha sido siempre universal y lo femenino se ha visto siempre como algo particular. Las mujeres están aportando a la literatura una perspectiva nueva.













ROSA REGÀS

Y Rosa Regàs, la última Planeta 2001 por La canción de Dorotea, es una escritora atípica ya que empieza a escribir a la edad de 58 años. Nace en Barcelona en 1933, es fundadora y directora de varias editoriales, y ha recibido varios premios de periodismo y otros tantos literarios como el Nadal en 1994 por Azul.

En la actualidad estamos asistiendo a un boom de jóvenes escritoras que triunfan, con alguna polémica sobre si ese éxito obedece a su calidad literaria, montajes comerciales, a la editorial que las respalda o a los premios que se le otorgan. Pero lo principal es que son mujeres escritoras. Se trata de Lucía Etxebarria, Premio Nadal en 1997 por Beatriz y los cuerpos celestes, Espido Freire, Premio Planeta por Melocotones helados, Clara Sánchez, Premio Alfaguara 2000 por Ultimas noticias del paraíso o Eugenia Rico con La Muerte Blanca, premio Azorín de novela 2002. Una nueva generación de escritoras que vendrán a confirmar si el auge de la mujer en este terreno de las Letras es tan sólo una moda pasajera o, por el contrario, si las editoriales apuestan fuerte por las mujeres es porque realmente lo merecen. 






©Cristina Aparicio

Licenciada en Filología Inglesa, 

Universidad de Sevilla, 1998


EL CERVANTES VIRTUAL Y LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS

En este enlace puedes acceder a la página dedicada a las escritoras españolas en el Cervantes virtual:





17 marzo 2013

ROSA REGÀS, MUJERES Y LITERATURA





ROSA REGÀS


Escritora española, Rosa Regàs nace en Barcelona en 1933.
Es conocida tanto por su carrera literaria, como autora y editora, así como por su polémica presidencia de la Biblioteca Nacional.

Regàs estudió Filosofía y Letras en Barcelona, se relacionó con la generación literaria de los 50 y su primer trabajo fue para la Editorial Seix Barral, editorial en la que trabajó hasta que decidió fundar en los años 70 su propia empresa, La Gaya Ciencia, un proyecto personal que dejó atrás para colaborar con la ONU como traductora.


Empezó su andadura como escritora a los 58 años y ha publicado tanto novela como ensayo. 

En 1991 vio la luz la que sería su primera novela, Memoria de Almator, aunque sería en 1994 cuando diera el salto a un público más amplio al ganar el Premio Nadal por Azul
El espaldarazo definitivo a su popularidad lo recibió en 2001 al hacerse con el Premio Planeta, que le fue concedido por La canción de Dorotea.

Regás es una colaboradora habitual de diarios, revistas, radio y televisión, medio en el que se realizó la adaptación de una de sus obras, Diario de una abuela de verano.



MUJERES Y LITERATURA


En el mundo de la literatura, como en todos los demás ámbitos de la creación, de la gestión, de la artesanía, de la moda y del trabajo en general, la mujer ocupa un lugar secundario con independencia de la calidad de su obra y de la potencia de su imaginación. Sabido es como se nos permite en cambio ser las reinas del hogar donde podemos hacer sin permiso ninguno todo lo que nos apetezca y en el orden que prefiramos, coser, fregar, remendar, cocinar, ir de compras y de visita, cuidar de los hijos y del marido e incluso en hogares muy benevolentes se nos da carta blanca para decorar. Y si queremos trabajar también se nos permite siempre que nos conformemos con cobrar un 40% menos por el mismo trabajo que los hombres. Pero dejemos para otro día esta forma de entender la situación de la mujer en el mundo que tantas personas consideran hoy superada, anticuada incluso, y vayámonos al mundo de la literatura.

Los expertos, que en este asunto hasta hace muy pocos años eran únicamente hombres, esgrimen argumentos según los cuales la mujer no sabe moverse de su propia intimidad, de lo que piensa y siente, de los problemas específicos de su feminidad, incapaz de trascenderlos y convertirlos en problemas generales que despierten el interés de todos, hombres y mujeres, y no solo del mundo femenino. Lo cual no es cierto porque ahora mismo se me ocurre que quien mejor ha sabido expresar su intimidad y los secretos de sus sentimientos más ocultos ha sido precisamente un hombre, el genial Marcel Proust .

Si escribimos en primera persona o la protagonista de nuestra novela es una mujer nos lo hemos oído decir muchas veces: “Escribe usted novela femenina” . A nadie se le ha ocurrido decir que es autor de novela femenina Tolstoi por Ana Karenina, Flaubert por Madame Bovary o Clarín, por La Regenta.

No es cierto, además, porque hay mujeres buenísimas en novela policíaca , en novela de ciencia ficción, en literatura infantil –con ventas de millones de ejemplares-, en novela histórica, en poesía amatoria o mística, en novela social, en cualquier tipo de novela o ensayo que en muchas ocasiones alcanza mucho más éxito que las de los hombres pero que raramente son reconocidas por ellos, con la misma intensidad y entusiasmo con que promocionan, critican y aceptan las de sus congéneres. Y es que ni siquiera en lo que hacemos bien, contamos.

Sólo unas cuantas mujeres han logrado pasar a la historia de la literatura,algunas han tenido que cambiarse el nombre para ser no solo aceptadas sino vistas, como Georges Sand; otras poniendo sus asuntos e intereses en manos de sus progenitores, como las hermanas Brontë. Incluso en nuestros días las que han llegado a ser reconocidas (si a reconocimiento oficial y académico nos referimos) lo han sido desde luego mucho más tarde que los hombres y casi siempre una vez están muertas.

Pero ahí siguen las mujeres, no luchando por un lugar en la Historia sino por expresar lo que sienten y lo que les dicta su portentosa imaginación. 

Rosa Regàs
28 de marzo del 2011
Artículo tomado del Blog Ellas de El Mundo.