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25 octubre 2013

SÉNECA, TRAGEDIAS


SÉNECA

Lucio Anneo Séneca 
el Joven o el Filósofo, nació en Córdoba a principios del siglo I de nuestra era, educado en Roma en retórica y filosofía, fue abogado, cuestor y senador, orador y escritor.
Además fue un notable filósofo que fue preceptor del joven Nerón y su consejero político.
Cuando Nerón llegó a ser emperador, Séneca tuvo un importante papel en la Roma de la época.  


Nerón y Séneca, de Eduardo Barrón




En su vida privada no aplicó los principios morales estoicos que predicaba, pero su tarea como consejero del emperador, junto con Burro, fue muy útil para el imperio durante varios años.

Hasta que fue acusado de participar en una conspiración fracasada contra el emperador y obligado a suicidarse  en el año 65 d. de C.















El suicidio de Séneca por Manuel Domínguez


Por si acaso te interesa saber más de la vida de Séneca, en este vídeo puedes ver una breve biografía suya:






LAS TRAGEDIAS

Séneca ha sido reconocido como un gran dramaturgo, conocedor de los modelos trágicos griegos, aunque original y autónomo con respecto a ellos.
Somete a sus modelos griegos a una intensa romanización tanto en el contenido como en los aspectos formales.

Además de su obra en prosa y  filosófica y de sus estudios sobre la naturaleza, se han conservado ocho tragedias escritas por él, adaptadas del griego, y dos que tradicionalmente le han sido atribuidas.

Sus tragedias constituyen los únicos testimonios de literatura trágica conservados en la literatura latina y proporcionan una rica información sobre el tratamiento de los modelos y la circulación de los dramas en Roma. 
Estas tragedias de Séneca son pues las únicas muestras de este género que nos ha legadoel teatro de Roma. 
En algunas de sus tragedias, Séneca se inspira en las tragedias griegas de Eurípides. 

Puesto que carecemos de cualquier noticia acerca de la representación de estas tragedias en los teatros de Roma, es posible que fueran compuestas no para la escena, sino para la recitación ante un auditorio o bien para la lectura en solitario.

HÉRCULES FURIOSO 
La diosa Hera hace enloquecer a Heracles, quien asesina a sus propios hijos, confundiéndolos con otros, y a su esposa.
Heracles  trata de suicidarse por desesperación cuando recupera la cordura, pero Teseo le convence de que acuda a Atenas para purificarse y le insta a superar el horror. 

LAS TROYANAS
Escenifica el último día de la destrucción de Troya y el sufrimiento de las mujeres troyanas, que son el botín de los vencedores.
Es una de las mejores tragedias de Séneca, e incluye una emotiva confrontación entre Andrómaca y Ulises. 

LAS FENICIAS 
Nos ha llegado muy fragmentada, y hasta es posible que la versión que conocemos proceda de dos obras distintas. 

MEDEA
La protagonista despechada se sume en la desesperación más violenta a raíz del abandono de su esposo Jasón, y urde la más cruel venganza a través de sus hijos.
Séneca intensifica los aspectos más pasionales de la historia de infidelidad y celos  para poner aún más de relieve la dimensión trágica.

































Templo romano en Córdoba









13 septiembre 2013

EL TEATRO LATINO. EL TIEMPO DE LA REPRESENTACIÓN


TEATRO LATINO
EL TIEMPO DE LA REPRESENTACIÓN

En un principio, en tiempos de Plauto y Terencio, sólo se representaba una tragedia o una comedia al día, pero luego se elevó el número se representaciones por día.
Esta circunstancia permitió que hubiera concursos dramáticos en los que un magistrado, encargado de organizar los ludi, solía elegir al vencedor. 

Cada obra se dividía en actos y, en los entreactos, en las comedias, un solista tocaba la tibia, una clase de flauta, mientras que un coro amenizaba los descansos. 


En general, las obras constaban de cinco actos y debían observar la regla de las tres unidades: espacio o lugar, tiempo y acción.

Como las representaciones entonces empezaron a durar varias horas, la gente se llevaba comida y bebida, que  a veces  se repartía al público por orden de los magistrados. 

Este reparto de comida suponía un gran bullicio dentro del teatro y, sin duda, la pérdida de la más mínima solemnidad del acto y de la representación. 


Son muchos los testimonios de poetas y personajes cultos que se quejan del desorden y del ruido de las representaciones. 


Los propios autores dramáticos suelen pedir atención y benevolencia al bullicioso público. 

En ocasiones resultaba imposible escuchar los parlamentos de los actores.


Algunos piensan que esto se debe a que la mayoría era un público grosero e inculto al que incluso había que explicarle la acción en un prólogo a fin de que pudiera seguir el espectáculo.


El público romano  estaba acostumbrado a otro tipo de espectáculos más violentos pero le gustaba la fiesta en el teatro, admiraba los aspectos visuales y plásticos de la representación y se entusiasmaba con la música de flauta y con el canto.
Era un público apasionado que no perdonaba los fallos de la puesta en escena pero era  casi siempre benévolo con los autores.


Se dan casos de enfrentamientos airados entre distintas facciones del público, como el que nos cuenta Tácito, en el que varios soldados y un centurión murieron al querer imponer orden.


Lo que había nacido en Grecia como una ceremonia religiosa había acabado en Roma, poco más o menos, como la algarabía de un combate de gladiadores.



















Ave Caesar morituri te salutant por Jean-Léon Gérôme 


La crueldad de la sociedad impuso que en ocasiones puntuales se sustituyera un actor que había de morir en escena por un condenado a muerte para que fuera ejecutado realmente ante la mirada de los espectadores. 

Los autores teatrales tuvieron que enfrentarse a las muchas dificultades que se daban en la representación de sus obras.



Podemos decir,en líneas generales, que los autores de teatro en Roma desaparecen en el siglo I d. de C.


Lucio Anneo Séneca


Las obras dramáticas que se escriben a partir de Séneca están destinadas más al recitado en las lecturas de salón que al espectáculo público en los teatros.

Debido al éxito de estas recitaciones se crearon, sobre todo en las colonias griegas del Imperio, los llamados odeones, teatros de reducidas dimensiones.

Estos odeones eran para un público más selecto y entendido, con un aforo más reducido, unos quinientos asientos, solían estar cubiertos en parte y adornados con mármoles y estatuas.
















Odeón de Pompeya