Mostrando entradas con la etiqueta Sor Juana Inés de la Cruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sor Juana Inés de la Cruz. Mostrar todas las entradas

30 diciembre 2015

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, MIRÓ CELIA UNA ROSA QUE EN EL PRADO

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

Sor Juana Inés de la Cruz, fue una niña prodigio y una mujer adelantada a su época, estudiosa, autodidacta y erudita.

Durante su corta vida escribió obras literarias como: sonetos, romances, redondillas, endechas, liras y también cultivó el teatro.

Hija de padre vasco y madre mexicana, Juana se crió con su abuelo materno Pedro Ramírez en la hacienda de Panoayan, donde demostró sus amor por las letras y pidió ser enviada a estudiar a la Universidad, cuando apenas tenía siete años.

Desde pequeña comenzó a leer autores clásicos, griegos y españoles. 

La joven poetisa ingresó a la corte como dama de compañía de la virreina, Leonor María Carreto.
Luego de un tiempo en la corte, ingresó en un convento como Sor Juana, ya que la vida religiosa representaba la única salida ante el matrimonio.
Este es uno de sus poemas que trata los conocidos tópicos literarios del Carpe Diem, Collige, virgo, rosas y el Tempus fugit.

MIRÓ CELIA UNA ROSA QUE EN EL PRADO
Muestra se debe escoger antes morir que exponerse a los ultrajes de la vejez 

Miró Celia una rosa que en el prado
ostentaba feliz la pompa vana
y con afeites de carmín y grana
bañaba alegre el rostro delicado;

y dijo: Goza, sin temor del hado,
el curso breve de tu edad lozana,
pues no podrá la muerte de mañana
quitarte lo que hubieres hoy gozado.

Y aunque llega la muerte presurosa
y tu fragante vida se te aleja,
no sientas el morir tan bella y moza;

mira que la experiencia te aconseja
que es fortuna morirte siendo hermosa
y no ver el ultraje de ser vieja.


        Sor Juana Inés de la Cruz














29 octubre 2014

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, HOMBRES NECIOS QUE ACUSÁIS


SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana fue una escritora mexicana del siglo XVII, está considerada como la mayor figura de las letras hispanoamericanas del Siglo de Oro. 

Fue una niña de inteligencia precoz y por vocación religiosa o quizá para evitar las ataduras del matrimonio ingresó a los dieciséis años en el convento de las carmelitas descalzas de México y más tarde entró en la Orden de San Jerónimo donde permaneció hasta el fin de sus días. 


En el convento, Sor Juana Inés de la Cruz se dedicó al estudio y a la escritura y llegó a tener conocimientos profundos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, música, pintura y cocina.

Dentro de su celda reunió una excelente biblioteca de cuatro mil volúmenes, instrumentos musicales, mapas y aparatos de medición.


Sus superiores religiosos  llegaron en ocasiones a prohibirle leer y estudiar y en una de sus cartas respondiendo a las críticas del obispo de Puebla por dedicarse a temas mundanos, Sor Juana Inés defiende su libertad de expresión y sus derechos intelectuales y los de todas las mujeres al conocimiento sin límites.


Sin embargo, finalmente obedeció y entregó para su venta todos los libros de su biblioteca, sus útiles científicos y sus instrumentos musicales, para dedicar el producto de ellos a fines piadosos. 

Por la importancia de su obra, recibió los sobrenombres de «Fénix de América», «la Décima Musa» o «la Décima Musa mexicana».



HOMBRES NECIOS QUE ACUSÁIS
Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causa.

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue livianidad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Más, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.







27 octubre 2014

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, AL QUE INGRATO ME DEJA, BUSCO AMANTE

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana fue una escritora mexicana del siglo XVII, está considerada como la mayor figura de las letras hispanoamericanas del Siglo de Oro. 

Fue una niña prodigio que aprendió a leer y escribir a escondidas y con gran facilidad a los tres años, y a los ocho escribió su primer poema.

Pronto inició su gusto por la lectura, pues descubrió la biblioteca de su abuelo y así se aficionó mucho a los libros.

Sus afán de conocimientos era tan grande que, con siete años, intentó convencer a su madre para que la enviase a la Universidad con traje de hombre, puesto que es su época las mujeres no podían acceder a los estudios superiores.

Aprendió todo cuanto era conocido en su época, estudió latín y la teología del momento y leyó a los clásicos griegos y romanos y a los autores españoles.





Con trece años, Juana fue llamada a la corte del virrey de Nueva España en la ciudad de México como dama de compañía de la virreina, a la que dedicó algunos sonetos. 

En la corte virreinal destacó por su belleza, ingenio, inteligencia y conocimientos. 

Juana por ser criolla, hija ilegítima y sin un gran caudal de fortuna fue relegada a una clase social media. 
No podían aspirar a relacionarse abiertamente con la nobleza dominante, no obstante fue aceptada en la corte por su extraordinaria inteligencia.
A causa de su origen social bajo, en comparación a la de sus amigos nobles no pudo aspirar a casarse con ninguno de una clase alta.


El virrey, admirado por su saber y precocidad, hizo reunir a cuarenta letrados de todas facultades para someterla a un examen dejando a todos estupefactos por haber contestado con sabiduría toda pregunta, argumento y réplica de los doctores.






















La toma del hábito de sor Juana Inés de la Cruz o La vocación de sor Juana Inés de la Cruz por Juan Urruchi


Por vocación religiosa y deseo de conocimientos o quizá para evitar las ataduras del matrimonio ingresó a los dieciséis años en el convento de las carmelitas descalzas de México pero le resultó demasiado riguroso y tuvo que abandonarlo y más tarde entró en la Orden de San Jerónimo de regla más liviana, donde permaneció hasta el fin de sus días. 


En el convento, donde vivió lo que le quedaba de vida, Sor Juana Inés de la Cruz hizo oficios de contable y archivera pero en dos ocasiones rechazó ser abadesa.

Se dedicó al estudio y a la escritura y llegó a tener conocimientos profundos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, música, pintura y cocina.

Su celda que era individual y espaciosa, se convirtió en punto de reunión de poetas e intelectuales, del nuevo virrey y de su esposa, Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, con quien tuvo una profunda amistad.

Dentro de su celda reunió una excelente biblioteca que llegó a poseer más de cuatro mil volúmenes, instrumentos musicales, mapas y aparatos de medición.



En su celda también llevó a cabo experimentos científicos, compuso obras musicales y escribió una extensa obra que abarcó diferentes géneros, desde la poesía y el teatro, en los que se aprecia la influencia de Góngora y Calderón, hasta opúsculos filosóficos y estudios musicales.

Se llegó a prohibirle leer y estudiar y en una de sus cartas respondiendo a las críticas del obispo de Puebla por dedicarse a temas mundanos, Sor Juana Inés defiende su libertad de expresión y sus derechos intelectuales y los de todas las mujeres al conocimiento sin límites.



Sin embargo, finalmente obedeció y entregó para su venta todos los libros de su biblioteca, sus útiles científicos y sus instrumentos musicales, para dedicar el producto de ellos a fines piadosos. 

Por la importancia de su obra, recibió los sobrenombres de «Fénix de América», «la Décima Musa» o «la Décima Musa mexicana».





OBRAS DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ


Sus escritos, abarcan poemas líricos y alegóricos y dramas religiosos y profanos, como, Inundación castálida (1689); Segundo volumen de las obras de sor Juana Inés de la Cruz (1692) y Fama y obras póstumas del fénix de México y décima musa (1700) y se han reeditado sin cesar desde entonces.
Recientemente se ha publicado un libro de recetas del convento de la Orden de San Jerónimo recogidas por Sor Juana Inés y dedicadas a una hermana suya.







SONETO DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ 

AL QUE INGRATO ME DEJA, BUSCO AMANTE

Prosigue el mismo asunto y determina que prevalezca la razón contra el gusto

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.




YO, LA PEOR DE TODAS
Película argentina de 1990, dirigida por María Luisa Bemberg, inspirada en el ensayo Las trampas de la fe, de Octavio Paz.
Este film narra los últimos años de la célebre y bellísima escritora mexicana sor Juana Inés de la Cruz.