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11 febrero 2025

JORGE LUIS BORGES: LOS JUSTOS

JORGE  LUIS BORGES
Poeta, ensayista y autor argentino nacido en Buenos Aires en 1899.
Estudió en Ginebra e Inglaterra, residió en España y regresa a Argentina con  22 años.
En Buenos Aires, además de escribir y traducir, fue bibliotecario, conferenciante, crítico literario y profesor de literatura inglesa en la universidad.
Además de extraordinario narrador y ensayista, Borges fue un excelente poeta. 
De hecho, puede decirse que la poesía es el alma de su obra.
Indisociables de sus cuentos y ensayos, sus poemas son parte indispensable del universo borgiano y constituyen una indagación paralela a los temas que siempre le apasionaron: los libros, la memoria, los laberintos, los espejos, Inglaterra, el amor o la eternidad.
Después de una vida leyendo, escribiendo y enseñando poesía Jorge Luis Borges confesó que seguía lleno de perplejidades y que sólo había ganado una certeza: que la poesía se escribe para proporcionarle placer al lector.
Borges utiliza un singular estilo literario, basado en la interpretación de conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. 
La simbología que utiliza remite a los autores que más le influencian: William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad, además de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía.
Aquí puedes leer uno de sus poemas titulado Los justos  que aparece en su libro La cifra.
LOS JUSTOS

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Jorge Luis Borges
La cifra
FUENTES UTILIZADAS
Para la realización de esta entrada se han utilizado, entre otras, las siguientes fuentes:
Borges, Jorge Luis. La cifra. Alianza Editorial. 4.ª edición. Colección Alianza Tres, nº. 72. Madrid. 1990.
Jorge Luis Borges. Biografía. Instituto Cervantes. Bibliotecas y documentaciión.  cervantes.es
The Workman CollectionGroup of first editions by Robert Louis Stevenson.10/02/2025
Corominas, Juan. Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana. Editorial Gredos. Madrid. 1954.
Las imágenes o vídeos que la acompañan se utilizan solo con fines educativos y el © de las fotografías y el © de los vídeos pertenecen a sus autores.










03 abril 2024

JORGE LUIS BORGES: A UN GATO

 Tobías

A UN GATO

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

                        
                                    Jorge Luis Borges

Rodrigo 3º A

11 junio 2023

JORGE LUIS BORGES: EL LIBRO DE ARENA

JORGE LUIS BORGES
Jorge Luis Borges fue un erudito escritor argentino nacido en Buenos Aires en 1899.
Publicó ensayos, cuentos y poemas y está considerado como una de las grandes figuras de la literatura del siglo XX. 

Su escritura, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a la simbología personal del autor, ha despertado la admiración de numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo. 
Su familia se trasladó a Europa debido al tratamiento de la ceguera progresiva de su padre que años más tarde Jorge Luis heredaría. Viajarían a París, Milán y Venecia para establecerse en Suiza y finalmente en España. 

En 1938 fallece su padre y comienza a trabajar como bibliotecario en las afueras de Buenos Aires; durante las navidades de ese mismo año sufre un grave accidente, provocado por su progresiva falta de visión, que a punto está de costarle la vida. 
Al agudizarse su ceguera, Borges deberá resignarse a dictar sus cuentos fantásticos, y desde entonces requerirá permanentemente de la solicitud de su madre y de sus amigos para poder escribir, colaboración que resultará muy fructífera. 
Cerca de los setenta años, contrae matrimonio con una antigua amiga de su juventud, Elsa Astete Millán. Este matrimonio fue breve y desdichado. 
Pocos años antes de su muerte, ya octogenario, se casa con María Kodama, su secretaria, compañera y lazarillo.
María era una mujer mucho más joven que él, de origen japonés, a la que nombraría su heredera universal. 
Sus tres colecciones de relatos de mayor proyección son: Ficciones, El Aleph y El Hacedor. 
Borges con sus obras creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. 
Los temas y motivos de sus textos son recurrentes y obsesivos: el tiempo, los espejos, los libros imaginarios, los laberintos o la búsqueda del nombre de los nombres. 
EL LIBRO DE ARENA

... thy rope of sands... 
George Herbert (1593-1623) 

La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes... No, decididamente no es éste, more geometrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico. 

Yo vivo solo, en un cuarto piso de la calle Belgrano. Hará unos meses, al atardecer, oí un golpe en la puerta. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto, de rasgos desdibujados. Acaso mi miopía los vio así. Todo su aspecto era de pobreza decente. Estaba de gris y traía una valija gris en la mano. En seguida sentí que era extranjero. Al principio lo creí viejo; luego advertí que me había engañado su escaso pelo rubio, casi blanco, a la manera escandinava. En el curso de nuestra conversación, que no duraría una hora, supe que procedía de las Orcadas. Le señalé una silla. El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora. 

—Vendo biblias —me dijo. 

No sin pedantería le contesté: 

—En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta. 

Al cabo de un silencio me contestó. 

—No sólo vendo biblias. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese. Lo adquirí en los confines de Bikanir. 

Abrió la valija y lo dejó sobre la mesa. Era un volumen en octavo, encuadernado en tela. Sin duda había pasado por muchas manos. Lo examiné; su inusitado peso me sorprendió. En el lomo decía Holy Writ y abajo Bombay. 

—Será del siglo diecinueve —observé. 

—No sé. No lo he sabido nunca —fue la respuesta. 

Lo abrí al azar. Los caracteres me eran extraños. Las páginas, que me parecieron gastadas y de pobre tipografía, estaban impresas a dos columnas a la manera de una biblia. El texto era apretado y estaba ordenado en versículos. En el ángulo superior de las páginas había cifras arábigas. Me llamó la atención que la página par llevara el número (digamos) 40.514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño. 

Fue entonces que el desconocido me dijo: 

—Mírela bien. Ya no la verá nunca más. Había una amenaza en la afirmación, pero no en la voz. 

Me fijé en el lugar y cerré el volumen. Inmediatamente lo abrí. En vano busqué la figura del ancla, hoja tras hoja. Para ocultar mi desconcierto, le dije: 

—Se trata de una versión de la Escritura en alguna lengua indostánica, ¿no es verdad? 

—No —me replicó. 

Luego bajó la voz como para confiarme un secreto: 

—Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin. 

Me pidió que buscara la primera hoja. 

Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro. 

—Ahora busque el final. 

También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía: 

—Esto no puede ser. 

Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo: 

—No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número. 

Después, como si pensara en voz alta: 

—Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo. 

Sus consideraciones me irritaron. Le pregunté: 

—¿Usted es religioso, sin duda? 

—Sí, soy presbiteriano. Mi conciencia está clara. Estoy seguro de no haber estafado al nativo cuando le di la Palabra del Señor a trueque de su libro diabólico. 

Le aseguré que nada tenía que reprocharse, y le pregunté si estaba de paso por estas tierras. Me respondió que dentro de unos días pensaba regresar a su patria. Fue entonces cuando supe que era escocés, de las islas Orcadas. Le dije que a Escocia yo la quería personalmente por el amor de Stevenson y de Hume. 

—Y de Robbie Burns —corrigió. 

Mientras hablábamos yo seguía explorando el libro infinito. Con falsa indiferencia le pregunté: 

—¿Usted se propone ofrecer este curioso espécimen al Museo Británico? 

—No. Se lo ofrezco a usted —me replicó, y fijó una suma elevada. 

Le respondí, con toda verdad, que esa suma era inaccesible para mí y me quedé pensando. Al cabo de unos pocos minutos había urdido mi plan. 

—Le propongo un canje —le dije—. Usted obtuvo este volumen por unas rupias y por la Escritura Sagrada; yo le ofrezco el monto de mi jubilación, que acabo de cobrar, y la Biblia de Wiclif en letra gótica. La heredé de mis padres. 

—A black letter Wiclif! —murmuró. 

Fui a mi dormitorio y le traje el dinero y el libro. Volvió las hojas y estudió la carátula con fervor de bibliófilo. 

—Trato hecho —me dijo. 

Me asombró que no regateara. Sólo después comprendería que había entrado en mi casa con la decisión de vender el libro. No contó los billetes, y los guardó. Hablamos de la India, de las Orcadas y de los jarls noruegos que las rigieron. Era de noche cuando el hombre se fue. No he vuelto a verlo ni sé su nombre. 

Pensé guardar el Libro de Arena en el hueco que había dejado el Wiclif, pero opté al fin por esconderlo detrás de unos volúmenes descabalados de Las mil y una noches. 

Me acosté y no dormí. A las tres o cuatro de la mañana prendí la luz. Busqué el libro imposible, y volví las hojas. En una de ellas vi grabada una máscara. El ángulo llevaba una cifra, ya no sé cuál, elevada a la novena potencia. 

No mostré a nadie mi tesoro. A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran, y después el recelo de que no fuera verdaderamente infinito. Esas dos inquietudes agravaron mi ya vieja misantropía. Me quedaban unos amigos; dejé de verlos. Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra. Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro. 

Declinaba el verano, y comprendí que el libro era monstruoso. De nada me sirvió considerar que no menos monstruoso era yo, que lo percibía con ojos y lo palpaba con diez dedos con uñas. Sentí que era un objeto de pesadilla, una cosa obscena que infamaba y corrompía la realidad. 

Pensé en el fuego, pero temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita y sofocara de humo al planeta. 

Recordé haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque. Antes de jubilarme trabajaba en la Biblioteca Nacional, que guarda novecientos mil libros; sé que a mano derecha del vestíbulo una escalera curva se hunde en el sótano, donde están los periódicos y los mapas. Aproveché un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de los húmedos anaqueles. Traté de no fijarme a qué altura ni a qué distancia de la puerta. 
Siento un poco de alivio, pero no quiero ni pasar por la calle México.

Jorge Luis Borges












13 octubre 2021

JORGE LUIS BORGES. POEMAS: MACBETH, UN LIBRO

JORGE LUIS BORGES
Jorge Luis Borges dedicó a William Shakespeare ensayos, poemas y cuentos.
Aquí puedes leer dos de sus poemas, dedicados a la famosa tragedia de Shakespeare, Macbeth, c.1606.

EL ORO DE LOS TIGRES 
Macbeth: Un pequeño poema de cuatro versos, que se incluye en la sección Trece monedas del libro titulado El oro de los tigres, publicado en 1972.

MACBETH 

Nuestros actos prosiguen su camino,
que no conoce término.
Maté a mi rey para que Shakespeare
urdiera su tragedia.
Jorge Luis Borges
El oro de los tigres

HISTORIA DE LA NOCHE

Entre los poemas de  Borges, recogidos en su libro Historia de la noche, publicado en 1977, se encuentra el titulado Un libro que también parece estar dedicado a Macbeth. 

UN LIBRO 

Apenas una cosa entre las cosas
pero también un arma. Fue forjada
en Inglaterra, en 1604,
y la cargaron con un sueño. Encierra
sonido y furia y noche y escarlata.
Mi palma la sopesa. Quién diría
que contiene el infierno: las barbadas
brujas que son las parcas, los puñales
que ejecutan las leyes de la sombra,
el aire delicado del castillo
que te verá morir, la delicada
mano capaz de ensangrentar los mares,
la espada y el clamor de la batalla.
Ese tumulto silencioso duerme
en el ámbito de uno de los libros
del tranquilo anaquel. Duerme y espera.

Jorge Luis Borges
Historia de la noche

FUENTES UTILIZADAS
Para la realización de esta entrada se han utilizado, entre otras, las siguientes fuentes: University of Pittsburgh, Borges Center. Macbeth.


29 septiembre 2021

PLINIO EL VIEJO, NATURALIS HISTORIA

PLINIO EL VIEJO
Gayo o Cayo Plinio Secundo, fue también conocido como Plinio el Viejo para distinguirlo de su sobrino Plinio el Joven.
​Plinio el Viejo fue un escritor, filósofo, naturalista y militar romano del siglo I.
Fue comandante naval y del ejército del primer Imperio Romano y amigo del emperador Vespasiano.
Escribió la enciclopédica Naturalis Historia, que se convirtió en un modelo para posteriores enciclopedias.
Era un erudito y estudioso que pasó la mayor parte de su tiempo libre estudiando, escribiendo e investigando fenómenos naturales y geográficos en el campo.
Murió a los 55 años en la erupción de Vesubio que destruyó Pompeya y Herculano y las ciudades vecinas, en el año 79 de nuestra era.
Estando en Miseno con su hermana y su sobrino, Plinio el Joven, su curiosidad natural y el deseo de ayudar a unos amigos lo llevó a embarcarse para observar de cerca el volcán, falleciendo en el intento.
NATURALIS HISTORIA
La Naturalis Historia  o Historia Natural de Plinio el Viejo es un intento por parte de su autor de recoger todos los conocimientos existentes en aquella época sobre materias tan variadas como la astronomía, la zoología, la botánica, la mineralogía, la medicina, la meteorología, la geografía, la antropología...
Plinio el Joven, su sobrino, la define como: "Un trabajo erudito y lleno de materia, y tan variado como la naturaleza misma."
La obra consta de 37 libros organizados en 10 volúmenes.
Plinio el Viejo publicó en vida los 10 primeros libros y los restantes fueron publicados de manera póstuma por su sobrino. 
El primer libro incluye un prefacio y una tabla de contenidos y también hay referencias a las fuentes en todos los libros editados por separado.
La obra fue terminada sobre el año 77 de nuestra era.
Plinio el Viejo declara que el deseo de ser útil es lo que motivó su actividad literaria.
De la cosmología a la geografía física, de la antropología a la zoología, de la botánica a la medicina, a la mineralogía y a sus reflejos en el campo del arte, todo es puntillosamente tomado de las fuentes consultadas con febril diligencia, de día y de noche, con escasos intervalos para el reposo.
Plinio nos dice que quiere escribir su obra para la gente  sencilla pero en realidad está dedicada a los llamados "studiorum otiosi" a esos que dedican su tiempo libre a los estudios es decir las clases cultivadas romanas que eran las únicas que poseían y leían libros.
Plinio dedica su obra al emperador Tito, hijo de Vespasiano.

LA INFLUENCIA DE PLINIO EL VIEJO
Plinio describe la naturaleza que le rodea según un manuscrito medieval. British Library

La Historia Natural de Cayo Plinio Segundo, o Plinio El Viejo, fue la fuente de sabiduría para los cronistas y el modelo para la organización y dirección de posteriores compendios de saber y enciclopedias.
Numerosos autores  han mostrado su admiración por el ingente trabajo de  estudio, consulta de fuentes y recopilación de datos que realizó Plinio el Viejo.
Jorge Luis Borges lo menciona en su relato Funes el Memorioso:
"Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del vigesimocuarto capítulo del libro séptimo de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non iisdem verbis redderetur auditum."
Italo Calvino en su obra Por qué leer los clásicos lo incluye en su selección de 35 autores clásicos de todos los tiempos.
El Humanista flamenco Justo Lipsio nos dice lo siguiente de Plinio el Viejo:  "aquel hombre leyó, vio y supo de todo: en un solo volumen encerró Grecia y el Lacio".
El filósofo español Juan Luis Vives nos cuenta su admiración por este autor de la siguiente manera:  "…Si quisiere unir a todos éstos a Plinio Segundo, no vendrá a sumárseles un autor solo, sino una biblioteca entera y, sin duda, bien provista, ¡tal es la enjundia de este escritor y la riqueza de su léxico! ¿Quién que lo dejare de lado osará llamarse filólogo?"

FUENTES UTILIZADAS:
Para la realización de esta entrada se han utilizado, entre otras, las siguientes fuentes: RAMOS MALDONADO, SANDRA I. La Naturalis Historia de Plinio el Viejo: lectura en clave humanística de un clásico. Ágora. Estudos Clássicos em debate, núm. 15, 2013, pp. 51-94 Universidade de Aveiro Aveiro, Portugal.  BRAVO JIMÉNEZ, S., Juan Carlos GUZMÁN FERNÁNDEZ, J.C. Un suceso extraordinario ocurrido en el Campo de Gibraltar a mediados del S. II a.n.e. UNED. C.A. Algeciras, Eúphoros. GONZÁLEZ MARÍN, S. El libro 1 de la Hitoria Natural de Plinio el Viejo, ¿Texto o paratexto? VELEIA, 23, 2006. GARCÍA JURADO, F. Borges y la Historia Natural de Plinio el Viejo: «nada sin las mismas palabras» Reinventar la Antigüedad. Historia cultural de los estudios clásicos ISSN: 2340-8707


25 octubre 2014

JORGE LUIS BORGES, EL GOLEM



JORGE LUIS BORGES
Jorge Luis Borges es un escritor argentino nacido en Buenos Aires que está considerado como una de las grandes figuras de la literatura en lengua española.

Borges con sus obras creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. 

Su escritura, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a la simbología personal del autor, ha despertado la admiración de numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo.



EL GOLEM

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?


Jorge Luis Borges

¿QUÉ ES EL GOLEM?





El término Golem ya aparece recogido en la Biblia y en el Talmud.
La palabra Golem significa embrión, o algo que no está totalmente desarrollado y es como una sustancia amorfa.

El Golem es una criatura perteneciente a la mitología hebrea y al folclore medieval.


Durante la Edad Media surgieron numerosas leyendas de sabios que podían infundir la vida en las estatuas gracias a un encantamiento.
El Golem es una estatua de barro o arcilla a la que se da vida por medio de una fórmula mágica. 
Con frecuencia, el Golem adopta el aspecto de un robot o autómata.

Es una criatura muy fuerte y obedece a su amo pero no tiene el don de la palabra e inevitablemente escapa al control de su creador y debido a su desmesurada fuerza y a su falta de inteligencia se hace necesario el destruirlo. 

Se recurría a este ser para que cumpliera las órdenes de sus creadores, que generalmente hacían al Golem para que proporcionara una protección especial a los judíos.

En el Sefer Yetzirah o El Libro de la Creación de la cábala judía, hay instrucciones de cómo crear un golem, aunque el proceso de creación de este es discutido por diferentes rabinos.

Sefer Yetzirah o El Libro de la Creación



¿CÓMO CONSTRUIR UN GOLEM?
Estas son las instrucciones que recoge la escritora argentina Perla Suez para hacer un golem:


ALQUIMIA PARA CONSTRUIR UN GOLEM

Ingredientes

Una carrada de barro.
Una lengua viva.
Una palabra hebrea: EMET, que quiere decir verdad.
Una palabra hebrea: MET, que quiere decir muerto.


Al anochecer moldearás un hombre de barro. Por la boca le verterás el alfabeto de una lengua viva hasta que lengua y hombre sean la misma cosa. Lo dejarás reposar toda una noche. Cuando amanezca verás que ha tomado consistencia, verás también cuánto se te parece y sentirás inquietud, pero esa inquietud solo te abarcará al comienzo. El mismo día inscribirás en su paladar la palabra Emet y la soplarás con todas tus fuerzas. El aura de tu aliento hará que el hombre de barro empiece a latir y entonces le dirás que ha sido creado para ayudar a los demás en los trabajos más pesados y que conforme te obedezca nada le ocurrirá. El hombre de barro, generoso y fiel como ninguno, echará a andar y trabajará sin descanso. Pero si un día el Golem se vuelve contra los hombres no descanses hasta atraparlo. Una vez asido, aunque te suplique y pida perdón y jure por Dios, le borrarás del paladar la primera letra de la palabra Emet y entonces sólo le quedará Met. En ese momento caerá la primera estrella sobre la tierra y el corazón del Golem se partirá. 

Perla Suez



LA LEYENDA DEL GOLEM DE PRAGA


La leyenda más conocida sobre el Golem es la del famoso rabino del siglo XVI Judah Löw ben Bezalel, Maharal de Praga.

Este rabino gracias a sus conocimientos de la Alquimia y la Cábala logró dar vida a un ser llamado el Golem al que había modelado con barro procedente de las orillas del río Moldava.


Este ser fue creado por el rabino Judah Löw con la intención de defender el gueto judío de Praga de los ataques antisemitas y de que lo ayudase como sirviente con las tareas de la sinagoga. 

Finalmente, al no poder controlarlo, tuvo que destruirlo y sus restos se guardaron en la sinagoga de Praga.




Vieja-Nueva Sinagoga de Praga


Según la leyenda, este Golem permanece oculto en el ático de la Vieja-Nueva Sinagoga de Praga, esperando a que de nuevo se requieran sus servicios.



En su obra La cábala y su simbolismo, Gershom Scholem escribe que el golem es una figura que cada treinta y tres años aparece en la ventana de un cuarto sin acceso en esta sinagoga del gueto de Praga.


Ventana del Golem en la Vieja-Nueva Sinagoga de Praga

Gustav Meyrink se inspiró en esta leyenda para escribir en 1914 la novela El Golem, obra que después fue llevada al cine en diferentes versiones de las que conservamos la del año 1920.






EL GOLEM  DE PAUL WEGENER Y CARL BOESE

El Golem: Cómo vino a este mundo titulada originalmente Der Golem, wie er in die Welt kam es una película alemana de cine mudo, del año 1920.

Fue dirigida por Carl Boese y Paul Wegener y cuenta la leyenda del Golem un autómata de barro al que se le da la vida para que proteja al gueto judío de Praga.

El guion está basado en la novela El Golem de Gustav Meyrink. 

El actor, guionista y director Paul Wegener hizo tres películas en torno al Golem una criatura mítica de la tradición judía.
En esta película el propio Paul Wegener interpreta el papel del Golem.


El Golem de 1920 es la única de esas películas que se ha conservado y está considerada como una de las piedras angulares del  cine expresionista alemán en su transición al romanticismo.  
Se la considera una de las primeras películas de monstruos y constituye un claro antecedente del mito de Frankenstein en el cine.
En este film de terror clásico de Wegener y Boese se introducen y experimentan nuevas técnicas, utilización de transparencias y fotos trucadas y un particular uso de la luz y de la arquitectura para conseguir reforzar los aspectos fantásticos y expresionistas.


Si te apetece ver la película El Golem: Cómo vino a este mundo dirigida por Carl Boese y Paul Wegener en 1920, aquí puedes hacerlo:


El Golem es una interesante mezcla de leyenda y tradición judía, romanticismo europeo y expresionismo alemán.