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13 octubre 2012

OTRA VUELTA DE TUERCA, EN EL CÓMIC




OTRA VUELTA DE TUERCA Y LA ILUSTRACIÓN
La novela de Henry James, Otra vuelta de tuerca ha tenido numerosos ilustradores y muchas versiones en cómic o como novela gráfica.



Numerosos ilustradores han dibujado los personajes y los ambientes de la Mansión de Bly.

Entre ellos destacan las ilustraciones de:

IBAN BARRENETXEA



LYND WARD

GUIDO CREPAX





LA PROTECTORA, KEKO


Este cómic, ilustrado por José Antonio Godoy (Keko), está inspirado por Otra vuelta de tuerca de Henry James.
Es la primera adaptación al cómic de una novela del autor estadounidense a la lengua española. 




LA PROTECTORA, UNA SECUELA


En La protectora no se ha pretendido de hacer una versión  de este clásico del género fantástico, sino hacer una secuela y crear un nuevo texto a partir de sus aspectos más evocadores.




La protectora de Keko empieza donde acaba la novela de James: Miles, el hermano mayor, ha fallecido, y Flora, la niña pequeña, vuelve a estar a cargo de su tío en la gran ciudad; mientras tanto, la institutriz -la protectora del título- está recluida en un sanatorio mental.





Pero el tutor de Flora pronto descubrirá que los sucesos ocurridos en la Mansión de Bly, han dejado una fuerte huella en la niña.

Al parecer, el pasado no se va a resignar a permanecer oculto...



Título: La protectora

Autor: Keko (guion y dibujo)

Editorial: Edicions de Ponent

Fecha de edición: septiembre de 2011

64 páginas (b/n) 









01 agosto 2012

ARCHAEOPTERYX ULTRAAVANTGARDA



ARCHAEOPTERYX ULTRAAVANTGARDA

Archaeopteryx Ultraavantgarda transcrito como /ar'keopteriks ultra:vant'garda/ o también abreviado simplemente a 'Archaeopteryx', es un grupo (¿de música?) del norte de España con sede en Oviedo.

Influencias claras y no tan claras de Portishead, Kraftwerk, Philip Glass, Neu! y Sigur Rós, que se maneja en estilos similares al post-rock, el rock progresivo, el krautrock y el trip hop y otras tendencias experimentales varias.



El lugar y el sistema de grabación son dos de las piezas claves de Archaeopteryx Ultraavantgarda ya que con ellos llegan a conseguir una independencia y libertad absoluta, no como la mayoría de grupos de música que tienen que grabar sus discos en un tiempo limitado ya que los estudios son alquilados y con la presión de las casas discográficas. 



En Archaeopteryx no existe nada de eso, desde el principio no han tenido prisa por crear sus álbumes, ya que todo lo hacen ellos mismos (con excepción de la distribución de los discos y pocas cosas más) y con la ayuda de unos pocos colaboradores y los amigos.







Archaeopteryx Ultraavantgarda es una formación musical ovetense que publica su primer disco oficial, que  se puede escuchar y descargar gratuitamente en el siguiente enlace:






Como un homenaje en referencia a grandes obras de la historia de la música del siglo XX como Camembert Electrique de Gong y  Faust el album debut del grupo Faust, la banda Archaeopteryx ha realizado copias físicas en CD de su primer LP de casi una hora de duración, con una cuidada producción elaborada por el famoso Mike Stamper, de Stampcore Studios, con portada, contraportada y libreto interior.

Si te apetece tener esta rareza, aquí puedes hacerte con ella:








LA MÚSICA ELECTRÓNICA


La historia de la musica electrónica se remonta a principios del siglo XX, cuando algunos artistas comenzaron a utilizar instrumentos electrónicos para crear nuevos sonidos.



En 1910, aparece El manifiesto futurista, donde se enuncian ciertos postulados que pronto recorren el mundo. 

Robert Meyer y Helbert Eimert fueron los primeros en crear música electrónica.



En 1919 se crea el theremin, el primer sintetizador. 

Con la aparición de instrumentos electrónicos accesibles al público fuera del ámbito académico, el uso de estos instrumentos se comenzó a difundir.

Kraftwerk fue el primer grupo de la historia en crear música electrónica.

A partir de la década de los 60, el uso de sintetizadores se instaló con fuerza en el ámbito del rock. 
Durante los  años 70, la música disco ocupó por completo la escena nocturna.

Y desde finales de los 70 y durante los años 80, la influencia de Kraftwerk dio origen al techno pop. 
Al caer la popularidad del disco, el house llenó la noche y a su vez, este estilo dio origen a un sinfín de variantes.

Desde la década de los 90, el uso de ordenadores portátiles e Internet ha dado origen a nuevos estilos. 
Muchos sonidos producidos por defectos del equipo, como loops o clicks, se samplean y se incluyen en las canciones.


15 febrero 2012

MANUEL VICENT, FERNANDO PESSOA: EL TESORO EN EL ARCA


MANUEL VICENT

FERNANDO PESSOA: EL TESORO EN EL ARCA


En papeles costrosos que guardaba en el bolsillo escribía donde le pillara la inspiración, en los despachos comerciales, al pie de la cazalla en el café, en un banco de la calle, en casa, de noche, de madrugada, siempre, a cualquier hora. 

Antes de destruirse del todo, en la época en que tuvo un alcohol más sosegado, Fernando Pessoa se ganaba la vida como traductor de inglés en algunos despachos comerciales. Con un horario anárquico entraba y salía de las oficinas de Lavado y de Mayer, situadas en la Baixa de Lisboa, y allí tecleaba con una máquina anquilosada la correspondencia mercantil, original y copia, sin hablar con nadie, un oficio que le dejaba tiempo para escribir a lápiz fragmentos de poemas en la misma mesa de trabajo. Hay que imaginarlo con sombrero, pajarita muy rozada, bigote espeso, los lentes ovalados sin montura pinzados en la cepa de la nariz cruzando la Rua da Prata, hecho un dandy ya un poco descalabrado, en dirección al café A Brasileira, donde solía verse con otros escritores y periodistas bohemios, día y noche. Bebía con ellos. Hablaba de proyectos literarios nunca realizados y volvía al trabajo o se iba a la cama. Los camareros sabían los gustos de su hígado. Nada de whisky o de cerveza. Simplemente cazalla, el aguardiente duro que llega más directo al alma de los poetas para calentar sus sueños. En esta época, con 25 años, el café A Brasileira, la del Chiado o la del Rossio, era un eje de humo, que hacía girar una rueda dentada. "Animal, mamífero, placentario, megalómano, con rasgos dipsómanos, poeta, con vocación de escritor satírico, ciudadano universal, filósofo idealista. Soy un degenerado superior". Así se definía cuando estaba muy borracho. 

Desde lo más hondo de la ebriedad el poeta siempre recordaría su infancia en Lisboa como un paraíso lleno de caricias maternales. 

Sin ningún asa donde agarrarse decidió suicidarse lentamente sin dejar nunca de ser un caballero con la bufanda cruzada en el pecho. 

Fernando Pessoa había nacido en Lisboa, en el n.º 4 del Largo de San Carlos, hoy Directorio, el 13 de junio de 1888, vástago de militares y jurisconsultos, mezcla de hidalgos y judíos, todos arruinados como manda la estética. Fue un niño mimado. Desde lo más hondo de la ebriedad el poeta siempre recordaría su infancia en Lisboa como un paraíso lleno de caricias maternales. Requerido igualmente por el amor de algunos virus pasó en la niñez algunos meses en cama y con ello probó también el dulce sabor de estar suavemente enfermo y esperar que venga tu madre a arroparte y darte siempre el beso de buenas noches. Allí en la cama el niño comenzó a hablar con personajes imaginarios que él se inventaba, mientras en la habitación del fondo se oían los gritos de su abuela Dionisia que estaba loca. Aquella dicha duró hasta que a los cinco años murió su padre y el paraíso fue invadido por un extraño. El comandante João Miguel Rosa, cónsul de Portugal en Durban, Natal, contrajo matrimonio por poderes con la viuda y mandó llamar a su esposa e hijastro a Suráfrica, donde el chico fue educado en el high school de esa ciudad e ingresó en la Universidad del Cabo de Buena Esperanza después de ganar a los 15 años el premio Reina Victoria de estilo en lengua inglesa. No tenía amigos. El adolescente Pessoa sólo hablaba con los personajes imaginarios, sus fieles compañeros, que se llevó de Lisboa, fantasmas dotados por él de carne y hueso.
Cuando después de diez años volvió a Portugal de vacaciones con la madre, el padrastro y varias hermanas que habían nacido en Suráfrica, Pessoa se trajo también a cuestas el complejo de Edipo que trató de sacudirse de encima sin llegar a conseguirlo nunca. "Soy un carácter femenino con una inteligencia masculina". La familia regresó a Durban y el joven se quedó en Lisboa a expensas de su tía Ana Luisa. Se matriculó en Filosofía. Entonces devoraba dos libros diarios. Hegel, Kant, Tennyson, Keats, Shelley. Se veía con sus amigos en A Brasileira tres veces al día a cualquier hora. Paseaba. Escribía los primeros poemas simbolistas. Bebía. Daba los consiguientes sablazos y la rueda dentada giraba. En la oficina había conocido a una mecanógrafa llamada Ofelia. Ensayó la forma de enamorase. Le escribía cartas obsesivas y tardó un año en lograr llevarla a pasear a orillas del Tajo, pero allí sentados miraban el curso del agua sin atreverse a rozarse siquiera la yema de los dedos. Cuando la chica, después de tantos suspiros, poemas y cartas, ya entregada, le requirió para casarse, su difusa homosexualidad lo dejó paralizado. "Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos / si quisiéramos, cambiar besos y abrazos y caricias, / pero que más vale estar sentados uno junto al otro / oyendo correr el río y viéndolo /". Con el poeta Sa Carneiro, hijo de familia pudiente, imaginó hazañas editoriales. Nada. Mandaba algún poema, algún artículo a las revistas efímeras, El Águila, Renacença, Orpheu, que nacían llenas de entusiasmo y se desvanecían al tercer número. Mientras tanto, en papeles costrosos que guardaba en el bolsillo seguía escribiendo donde le pillara la inspiración, durante el trabajo en los despachos comerciales, al pie de la cazalla en el café, en un banco de la calle, en casa, de noche, de madrugada, siempre, a cualquier hora. Luego metía esos papeles en un arca forrada de terciopelo raído como el náufrago que arroja una botella al mar. 


Pessoa había llamado en su ayuda a unos seres imaginarios, herederos de aquellos con los que él hablaba a solas en la infancia. Han sido llamados heterónimos. Se expresaría a través de ellos para enmascararse, como había utilizado el inglés de sus primeros poemas para atacar desde la anarquía juvenil todas las instituciones, la religión, el matrimonio y la patria. Alberto Caeiro sería el panteísta, el poeta de la naturaleza. Ricardo Reis haría de portador de todos los valores paganos, un contemplativo horaciano que veía pasar la vida con una elegante serenidad sabiendo que al final todo se disuelve en la nada. Álvaro de Campos sería el filósofo existencialista, a veces metafísico, destructivo y libre. En medio de estas tres proyecciones de su alma, a veces Pessoa asomaba la propia cabeza. Bebía y la volvía a amagar. Nunca abandonó Lisboa. Un viaje a Cascais en tranvía o a Sintra en un chevrolet imaginario donde recibió en el camino el beso volado de una niña que creía que era un príncipe el que pasaba. 


Un buen día recibió la noticia de que su padrastro había muerto en Durban. El joven sintió que un grajo levantaba vuelo desde su nuca. Luego llegó a Lisboa la madre, convertida en una anciana de 58 años. En ese momento creyó de nuevo estar a salvo. Su madre y el poeta amigo Sa Carneiro eran las únicas fuerzas que aún le permitían reconocerse borracho en el espejo. Pero llegó el momento en que su madre murió y Sa Carneiro, que había huido a París, a los 26 años se pegó un tiro en la habitación del hotel. Sin ningún asa donde agarrarse Fernando Pessoa decidió suicidarse lentamente sin dejar nunca de ser un caballero con la bufanda cruzada en el pecho. Ni siquiera tenía hogar propio, siempre a merced de familiares o de fondas con olor a hervido de coliflor. Abandonó las tertulias con sus compañeros bohemios en la Brasileira, aunque siempre había alguien que le metía unos reales en el bolsillo del abrigo para una sopa caliente, pero al final sólo se alimentaba de cazalla. El café Martinho d'Arcade, bajo los soportales de la plaza del Comercio, era su nuevo abrevadero. Allí bebía ya en soledad mientras el arca de casa se iba llenando de papeles. Cuando soñaba aún con publicar su obra, proyecto siempre fracasado, en octubre de 1935 sufrió un cólico hepático. Le llevaron al hospital de San Luís de los Franceses. Entró en coma. El 30 de noviembre en un momento de lucidez dijo a la enfermera: "Dadme las gafas". Fueron sus últimas palabras.
Pasados algunos años, cuando ya había sido olvidado, alguien abrió el arca forrada de terciopelo y encontró el tesoro. En ese arca dormía uno de los más grandes poetas de la literatura universal, el anárquico, proteico, profundo, agnóstico, ocultista, metafísico, existencialista Fernando Pessoa. 

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Un saludo,



REPORTAJE: DAGUERROTIPOS 
Fernando Pessoa: el tesoro en el arca
MANUEL VICENT 14/06/2008