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08 junio 2013

CHARLES BUKOWSKI, PÁJARO AZUL


CHARLES BUKOWSKI


Charles Bukowski, nacido en Alemania en 1920, fue uno de los autores más influyentes en la literatura americana del siglo XX gracias a su estilo personal, transgresor y cargado de sentimientos en estado puro.


Fue un autor prolífico, escribió más de cincuenta libros, incontables relatos cortos y multitud de poemas. 

Bukowski es considerado un símbolo del "realismo sucio" y de la literatura independiente.



PÁJARO AZUL 

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres 
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo lo dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no lo he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

BLUEBIRD

there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say, stay in there, I'm not going
to let anybody see
you.


there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I pour whiskey on him and inhale
cigarette smoke
and the whores and the bartenders
and the grocery clerks
never know that
he's
in there.

there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say,
stay down, do you want to mess
me up?
you want to screw up the
works?
you want to blow my book sales in
Europe?

there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too clever, I only let him out
at night sometimes
when everybody's asleep.
I say, I know that you're there,
so don't be
sad.
then I put him back,
but he's singing a little
in there, I haven't quite let him
die
and we sleep together like
that
with our
secret pact
and it's nice enough to
make a man
weep, but I don't
weep, do
you?







11 octubre 2012

BENJAMIN BRITTEN, OTRA VUELTA DE TUERCA


BENJAMIN BRITTEN
OTRA VUELTA DE TUERCA, LA ÓPERA

Otra vuelta de tuerca  o The Turn of the Screw es una ópera de Benjamin Britten con prólogo en dos actos.


El libreto es de Myfanwy Piper sobre la obra de Henry James.



Otra vuelta de Tuerca es quizás la ópera más popular del compositor inglés Benjamin Britten después de Peter Grimes y está basada en la novela gótica victoriana de Henry James.



SI TE APETECE ESCUCHARLA PUEDES HACERLO AQUÍ:

En esta versión filmada en 1982 por Petr Weigl, el reparto es el siguiente:
Heather Harper como Miss Jessel, Helen Donath como La Institutriz, Robert Tear como Peter Quint, Ava June como Mrs. Grose, Lilian Watson como Flora and Michael Ginn como Miles. Philip Langridge canta el prólogo.
Está interpretada por la Orquesta de Cámara de la Royal Opera House Covent Garden.



PRÓLOGO Y PRIMER ACTO






SEGUNDO ACTO







Cartel de Rafal Olbinski para la ópera Otra vuelta de Tuerca de Benjamin Britten 













06 octubre 2012

OTRA VUELTA DE TUERCA EN LA PANTALLA















ADAPTACIONES PARA LA PANTALLA DE OTRA VUELTA DE TUERCA DE HENRY JAMES

De manera directa o haciendo referencia a ella en alguno de sus aspectos existen numerosas versiones para cine, vídeo y televisión de la famosa novela gótica de Henry James Otra vuelta de tuerca.


JACK CLAYTON 

Jack Clayton es un director británico procedente del llamado Free Cinema que va a hacer un acercamiento sorprendente e inquietante a la obra de Henry James con su película The Innocents que en España recibe el nombre de Suspense.

SUSPENSE 

Aquí puedes ver los títulos de crédito de Suspense, cuyo título original es The Innocents, producida y dirigida por Jack Clayton en 1961.




 

Está considerada como una de las mejores versiones para la pantalla de Otra vuelta de tuerca de Henry James. 



Basándose en la novela de Henry James, la película reúne los ingredientes básicos del género: escenarios tétricos, personajes aislados de la sociedad, inquietantes paseos por la mansión a la luz de las velas, misterios desconocidos, risas misteriosas y sonidos inexplicables, apariciones… 




Filmada en B/N está considerada como una película "de culto" y numerosos directores han hecho referencia a ella en sus obras.




Intérpretes: Deborah Kerr (La institutriz), Michael Redgrave (el tío), Michael Stephens (Miles), Pamela Franklin (Flora), Martin Stephen (Miles), Megs Jenkins (Mrs. Grosse), Peter Wyngarde (Peter Quint) 















Aquí puedes ver Suspense de Jack Clayton en versión original con subtítulos en español:






OTRAS VERSIONES DE OTRA VUELTA DE TUERCA

Existen además muchas otras versiones de Otra vuelta de tuerca para cine o televisión:



The Others, capítulo de Matinee Theatre (1957)


The Turn of the Screw, capítulo de Startime (1959)


The Turn of the Screw, dirigida por John Frankenheimer (1959)


¡Suspense!, de Jack Clayton (1961)


Die Sündigen Engel, de Ludwig Cremer (1962)


Le Tour d'ecrou, de Raymond Rouleau (1974)


The Turn of the Screw, de Dan Curtis (1974)


Le Tour d'écroucapítulo de Nouvelles, (1974)

Otra vuelta de tuerca, de Dimitrio Salas (1981)

Otra vuelta de tuerca, de Eloy de la Iglesia (1985)


The Turn of the Screwcapítulo de Nigthmare Classics (1990)

The Turn of the Screw, de Rusty Lemorande (1991)


The Haunting of Helen Walker, de Tom McLoughlin (1995)


El celo, de Antoni Aloy (1999)


The Turn of the Screw, de Ben Bolt (1999)


The Turn of the Screw, de Nick Millard (2003)


Giro di vite, de Marco Serafini (2008)


The Turn of the Screw, de Tim Fywell  (2009), para la BBC.


THE HAUNTING OF HELEN WALKER


Basada en Otra vuelta de tuerca de Henry James fue dirigida en 1995 por Tom McLoughlin.
Si te apetece verla completa, aquí puedes hacerlo:










02 octubre 2012

OTRA VUELTA DE TUERCA, LOS PERSONAJES


OTRA VUELTA DE TUERCA
LOS PERSONAJES:


LA INSTITUTRIZ 


La protagonista es muy hermosa, inocente y decidida. 
Es la menor de varias hermanas y hermanos hijos de un pobre párroco rural.
Es una joven, nerviosa e inexperta institutriz, cuyo nombre no se menciona en toda la obra, es la persona contratada para cuidar a dos niños, sobrinos del dueño de la mansión de Bly. 
No tiene ninguna experiencia en el trabajo que se le ofrece pero se deja tentar por la cuantía del salario y por la petición de ayuda de su futuro patrón.
Queda muy impresionada por su patrón e incluso fantasea con tener una relación con él.
Cuando se enfrenta a la terrible situación en la que viven los niños, decide protegerlos a toda costa.
Entonces, a pesar de su determinación, su tranquilidad se derrumba, pierde el sueño, empieza a hablar sola...



EL DUEÑO DE LA MANSIÓN DE BLY




Elegante, alegre y algo atrevido, desenvuelto, agradable y cortés.
Es el tío y tutor de los niños, contrata a la joven institutriz y le indica que no quiere recibir noticia alguna sobre ellos y que ella debe ser capaz de resolver sola todas las situaciones que se presenten. 
Es un hombre rico, despreocupado y extravagante que es el único pariente de los dos huérfanos.
Reside en Londres en Harley Street y manda a los niños a su mansión de Bly en la campiña.
Se desentiende totalmente de sus sobrinos y traspasa su autoridad a una desconocida de la que no sabe nada.
Se muestra muy aliviado cuando ella accede a hacerse cargo de los niños totalmente.



LOS NIÑOS


Son dos hermanos, Miles y Flora, cuyos padres han muerto en la India.
Los niños nunca hablan de sus padres y no se sabe si han olvidado todo sobre ellos. No se menciona el tiempo que hace que son huérfanos. Su tío dice que son hijos de su hermano pero no se dice qué ha sido de la madre. Nadie habla de ella.
Los niños son ambos encantadores y aparentemente buenos.
Son niños idealizados que no se corresponden en general con la idea de la edad que se nos dice que tienen. Se comportan siempre de forma extraña.
Están increíblemente unidos, no discuten entre ellos y se tratan con gran gentileza.
No se sabe si son víctimas de los fantasmas de esos siniestros personajes que antes convivieron con ellos o de la actitud histérica de su nueva institutriz. No hay manera de determinar si ven o no ven a los fantasmas.

Es difícil decidir si son inocentes o crueles, si son víctimas o verdugos.
¿Están confabulados con los fantasmas y lo han estado siempre o es solo apariencia? 


MILES


Es un niño de diez años que fue expulsado del colegio por comportamiento inadecuado.
Tiene una gran belleza física y un aspecto de gran inocencia, delicadeza  y dulzura.
Muestra una gran docilidad y una inteligencia excepcional, es muy aplicado y destaca mucho en los estudios.
Parece divertirse tratando con encubierta ironía a su institutriz.



La institutriz nos dice de Miles: "Desde el primer momento en que lo vi, ...me percaté al instante de que estaba hecho con el mismo molde que su hermana, que su presencia emanaba la misma pureza, la misma dulzura, que su figura estaba aureolada con el mismo misterioso resplandor que desde el primer momento advertí en Flora." 

No obstante, hay que recordar que el niño ha sido expulsado del colegio por no se sabe qué malas acciones. 
Y más adelante se nos hablará de "la diabólica astucia del joven Miles".




FLORA

Flora tiene ocho años, es la hermana menor de Miles y aún no está en el colegio.
Es una niña rubia y tímida, muy guapa y con los ojos azules.

De Flora se nos dice: "Enseguida caí bajo el embrujo de aquella pequeña criatura…Era la niña más adorable que yo jamás había conocido..."


La institutriz sospecha que está siendo seducida y arrastrada a la muerte por el fantasma de la señorita Jessel.


LA SEÑORITA JESSEL
Es la fallecida institutriz que mantiene una amistad con Flora.
Es joven y de gran belleza y atractivo, pálida y muy alta y siempre va vestida de luto con un atuendo negro.
Psicológicamente es temible y una manipuladora ya que hace lo que quiere con los niños. 

Es malvada e infame y, tras su muerte, desea poseer a la niña.
Es una dama y, a pesar de ello, establece con Peter Quint una relación socialmente desigual que acaba mal.


PETER QUINT
Es el fallecido criado, hombre de confianza y ayuda de cámara del señor, enviado al campo por presuntos problemas de salud.

Es descrito como inteligente, agudo y malvado, impúdico, seguro de sí mismo, maleducado y depravado.
Es extraordinariamente atractivo, alto, de aspecto vigoroso y muy erguido.
Es pelirrojo, pálido y con bigote y viste elegantemente porque lleva la ropa de su señor, pero no es un caballero.
Mantuvo una relación con la anterior institutriz de los niños, Miss Jessel, en la que saltaron las barreras de rango y condición social.
Quint es encontrado muerto en la carretera del pueblo antes de la llegada de la nueva institutriz.
El criado tuvo en vida una turbia relación con Miles y parece mantenerla tras la muerte.



LA SEÑORA GROSE




Antigua doncella, es el ama de llaves de la casa.
Es una mujer sencilla de aspecto limpio y saludable.
No tiene estudios y no sabe leer.
Tras la muerte de la señorita Jessel, cuida de Flora hasta la llegada de la nueva institutriz.
Quiere mucho a la niña puesto que no tiene hijos.
En ocasiones actúa como confidente y amiga de la protagonista aunque también parece asustarse de su comportamiento.




DOUGLAS

Es el hombre que recibió el manuscrito de la institutriz y lo muestra  veinte años después de la muerte de esta.
Se había relacionado con ella en el pasado porque era la institutriz de su hermana.
Se da a entender que entonces estuvo enamorado de la institutriz a pesar de que ella era diez años mayor que él.





HENRY JAMES
Henry James, 1913 por John Singer Sargent

Como autor del relato, nos cuenta todo lo que sabe de las circunstancias que rodearon el caso.
Douglas le confía, poco antes de morir, el manuscrito de la institutriz.








Para ilustrar a los personajes de Otra vuelta de tuerca se han elegido diversas obras  realizadas por el pintor John Singer Sargent.

Considerado en su época el mejor retratista de su generación, John Singer Sargent es el autor de un famoso retrato de Henry James. 



22 septiembre 2012

HENRY JAMES, OTRA VUELTA DE TUERCA



HENRY JAMES
Henry James nace en Nueva York en 1843 y muere en Londres en 1916.
Es un escritor y crítico literario estadounidense de finales del siglo XIX y principios del XX.

Pasó mucho tiempo viajando por Europa en la que acabó viviendo, especialmente en las ciudades de París y en Londres. 
En París conoció a los escritores Maupassant, Balzac y al ruso Turgueniev.

Edith Wharton, Henry James y Howard Sturgis en 1904

La escritora y diseñadora  Edith Wharton  fue su discípula y amiga y, en ocasiones, viajó con ella por el viejo continente o la recibió, a ella y a su marido, en su casa de Londres.

Henry James se naturalizó británico casi al final de su vida.

LA FAMILIA DE HENRY JAMES
Fue hijo de Henry James Sr. con el que aparece en este daguerrotipo tomado por el estudio de Matthew Brady en 1854. 

Era hermano menor del famoso filósofo y psicólogo William James cuya teoría del fluir de la conciencia influyó en todo un grupo de escritores, de principios del siglo XX como Virginia Wolf, James Joyce, Faulkner... 

Y, por supuesto, en su hermano escritor Henry.























LA TÉCNICA DEL PUNTO DE VISTA
Henry James es muy conocido por sus novelas y relatos basados en la técnica del punto de vista, que le permite el análisis psicológico de los personajes desde su interior.




OTRA VUELTA DE TUERCA 


The Turn of the Screw, traducida al español como Otra vuelta de tuerca, y también como La vuelta de tuerca o Vuelta de tuerca, es una novela gótica de fantasmas escrita por Henry James y publicada en 1898. 





Si quieres leer Otra vuelta de tuerca de Henry James, en este enlace puedes hacerlo:
Otra vuelta de tuerca
































Retrato de Edouard y Marie-Louise Pailleron pintado por John Singer Sargent en 1881




19 mayo 2012

ÁLVARO DE CAMPOS, TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON



Fernando Pessoa heterónimo de Álvaro de Campos 
pintado por Bottelho



TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mis tiempos cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al final
sólo las criaturas que nunca han escrito
cartas de amor
son las que son
ridículas.

Quién volviera al tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy
mis recuerdos
de aquellas cartas de amor
son los que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículos).

Álvaro de Campos
(Heterónimo de Fernando Pessoa)



Carta del rey Enrique VIII a su amante Ana Bolena





18 mayo 2012

ÁLVARO DE CAMPOS, TABAQUERÍA


TABAQUERÍA

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,
con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres,
con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.

Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.
Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo
a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

He fracasado en todo.
Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.
El aprendizaje que me impartieron,
me apeé por la ventana de las traseras de la casa.
Me fui al campo con grandes proyectos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual que la otra.
Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?
¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos!
¿Un genio? En este momento
cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,
y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones!
Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?

No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero
ni encontrarán quien les preste oídos?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que hizo Napoleón.
He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito.
Pero soy, y quizá lo sea siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre el que no ha nacido para eso;
seré siempre el que tenía condiciones;
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derrámame la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello,
y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(¡Come chocolatinas, pequeña,
come chocolatinas!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que las chocolatinas,
mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Ojalá comiese yo chocolatinas con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al quitarles la platilla, que es de papel de estaño,
lo tiro todo al suelo, lo mismo que he tirado la vida.)

Pero por lo menos queda de la amargura de lo que nunca seré
la caligrafía rápida de estos versos,
pórtico partido hacia lo Imposible.
Pero por lo menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
noble, al menos, en el gesto amplio con que tiro
la ropa sucia que soy, sin un papel, para el transcurrir de las cosas,
y me quedo en casa sin camisa.

(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
o diosa griega, concebida como una estatua que estuviese viva,
o patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
o princesa de trovadores, gentilísima y disimulada,
o marquesa del siglo dieciocho, descotada y lejana,
o meretriz célebre de los tiempos de nuestros padres,
o no sé qué moderno -no me imagino bien qué-,
todo esto, sea lo que sea, lo que seas, ¡si puede inspirar, que inspire!
Mi corazón es un cubo vaciado.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus, me invoco
a mí mismo y no encuentro nada.
Me acerco a la ventana y veo la calle con absoluta claridad,
veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan,
veo a los entes vivos vestidos que se cruzan,
veo a los perros que también existen,
y todo esto me pesa como una condena al destierro,
y todo esto es extranjero, como todo.)

He vivido, estudiado, amado, y hasta creído,
y hoy no hay un mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Miro los andrajos de cada uno y las llagas y la mentira,
y pienso: puede que nunca hayas vivido, ni estudiado, ni amado ni creído
(porque es posible crear la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
puede que hayas existido tan sólo, como un lagarto al que cortan el rabo
y que es un rabo, más acá del lagarto, removidamente.

He hecho de mí lo que no sabía,
y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.
Cuando me lo quité y me miré en el espejo,
ya había envejecido.
Estaba borracho, no sabía llevar el dominó que no me había quitado.
Tiré el antifaz y me dormí en el vestuario
como un perro tolerado por la gerencia
por ser inofensivo
y voy a escribir esta historia para demostrar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
ojalá pudiera encontrarme como algo que hubiese hecho,
y no me quedase siempre enfrente de la tabaquería de enfrente,
pisoteando la conciencia de estar existiendo
como una alfombra en la que tropieza un borracho
o una estera que robaron los gitanos y no valía nada.

Pero el propietario de la tabaquería ha asomado por la puerta y se ha quedado a la puerta.
Le miro con incomodidad en la cabeza apenas vuelta,
y con la incomodidad del alma que está comprendiendo mal.
Morirá él y moriré yo.
Él dejará la muestra y yo dejaré versos.
En determinado momento morirá también la muestra, y los versos también.
Después de ese momento, morirá la calle donde estuvo la muestra,
y la lengua en que fueron escritos los versos,
morirá después el planeta girador en que sucedió todo esto.
En otros satélites de otros sistemas cualesquiera algo así como gente
continuará haciendo cosas semejantes a versos y viviendo debajo de cosas semejantes a muestras,
siempre una cosa enfrente de la otra,
siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie,
siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni la otra.

Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?),
y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me incorporo a medias con energía, convencido, humano,
y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarrillo al pensar en escribirlos
y saboreo en el cigarrillo la liberación de todos los pensamientos.
Sigo al humo como a una ruta propia,
y disfruto, en un momento sensitivo y competente,
la liberación de todas las especulaciones
y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto.

Después me echo para atrás en la silla
y continúo fumando.
Mientras me lo conceda el destino seguiré fumando.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
a lo mejor sería feliz.)
Visto lo cual, me levanto de la silla. Me voy a la ventana.

El hombre ha salido de la tabaquería (¿metiéndose el cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, le conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El propietario de la tabaquería ha llegado a la puerta.)
Como por una inspiración divina, Esteves se ha vuelto y me ha visto.
Me ha dicho adiós con la mano, le he gritado ¡Adiós, Esteves!, y el Universo
se me reconstruye sin ideales ni esperanza, y el propietario de la tabaquería se ha sonreído.



Álvaro de Campos
(Heterónimo de Fernando Pessoa)
























12 mayo 2012

ÁLVARO DE CAMPOS, LISBON REVISITED



LISBON REVISITED
(1923) 

No: no quiero nada. 
Ya he dicho que no quiero nada. 

¡No me vengáis con conclusiones! 
La única conclusión es morir. 

¡No me vengáis con estéticas! 
¡No me habléis de moral! 
¡Llevaos de aquí la metafísica! 
¡No me pregonéis sistemas completos, no me pongáis en fila conquistas 
de las ciencias (¡de las ciencias, Dios mío, de las ciencias!), 
de las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!

¿En qué he ofendido a todos los dioses? 

¡Si tenéis la verdad, guardáosla! 

Soy un técnico, pero sólo tengo técnica dentro de la técnica. 
Fuera de eso, estoy loco, con todo el derecho a estarlo. 
Con el derecho a estarlo, ¿lo habéis oído? 

¡No me fastidiéis, por amor de Dios! 

¿Me queríais casado, fútil, cotidiano y tributable? 
¿Me queríais todo lo contrario, lo contrario de lo que sea?
Si fuese otra persona, os daría gusto a todos. 
Así, como soy, ¡tenéis que aguantaros! 
¡Idos al diablo sin mí! 
¡O dejadme irme solo al diablo! 
¿Por qué habíamos de irnos juntos? 
¡No me cojáis del brazo! 
¡No me gusta que me cojan del brazo. Quiero ser solo. 
¡Ya he dicho que soy solo! 
¡Ah, qué fastidio querer que sea de compañía! 

¡Oh, cielo azul- el mismo de mi infancia-, 
eterna verdad vacía y perfecta! 
¡Oh ameno Tajo ancestral y mudo, 
pequeña verdad en la que el cielo se refleja! 
¡Oh amargura revisitada, Lisboa de antaño y de hoy! 
Nada me dais, nada que quitáis, nada que yo me sienta sois. 

¡Dejadme en paz! No tardo, que yo nunca tardo... 
¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo! 



Álvaro de Campos

Heterónimo de Fernando Pessoa