Es el movimiento artístico triunfante en Europa en la primera mitad del siglo XIX.
Tras la aparición en Inglaterra, a finales del Siglo XVIII, de Southey, Wordsworth, Coleridge, los llamados lakistas o poetas de los lagos, el movimiento romántico recibirá en Alemania el impulso definitivo.
Este movimiento llevará el nombre de Sturm und Drang o Tormenta e Impulso.
El alemán Goethe fue la gran figura del movimiento romántico.
El Romanticismo rompe las normas del Neoclasicismo y defiende la fantasía, la libertad creativa, el subjetivismo, la imaginación y las fuerzas irracionales del espíritu.
CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO:
EL HÉROE ROMÁNTICO
El prototipo de héroe romántico esLord Byron el aristócrata, aventurero y excéntrico poeta inglés. Es un héroe enamorado que sigue su destino hasta la muerte.
El héroe romántico se ve empujado por la fatalidad hacia un destino trágico.
LA HEROÍNA ROMÁNTICA
Es una mujer bella, capaz de los mayores sacrificios por amor. Lucha por defender sus ideales. Aparece desgarrada entre el amor a su pareja y el amor filial.
Esta mujer angelical, toda belleza y bondad, representa a veces el amor salvador típico del Romanticismo.
Por el contrario, en ocasiones, con su belleza diabólica puede traer también la perdición a su enamorado.
LOS PERSONAJES
Viven al margen de la sociedad: piratas, bandoleros, cautivos, malditos, reos de muerte, mestizos. Son apasionados y libres y no se sujetan a las normas sociales. Tienen un halo de fatalidad y misterio.
LOS LUGARES
Castillos, monasterios medievales, templos góticos o lugares desolados, mazmorras, cementerios, edificios en ruinas, jardines abandonados.
LA NATURALEZA
La naturaleza airada y en estado salvaje refleja el estado de ánimo del autor.
Son muy frecuentes los temas amorosos, pero también los temas religiosos, costumbristas, históricos, legendarios, de ultratumba...
LA NOCHE
Es fuente de inspiración, lugar de encuentros amorosos y de misterios.
LA HUIDA DE LA REALIDAD
El choque con la realidad cotidiana invita a huir a países exóticos y épocas lejanas. Las épocas preferidas son la Edad Media y el Renacimiento.
LOS PAÍSES EXÓTICOS
El Oriente y sus costumbres y personajes: sultanes, favoritas, odaliscas.
En Europa, España es el país romántico por excelencia. Sus tipos humanos, sus fiestas y sus costumbres son fuentes de inspiración. Majos, manolas, toreros y bandoleros.
EL AMOR TRÁGICO
El amor es pasional y trágico, con entregas súbitas, arrebatos apasionados y rápidos abandonos.
EL SUICIDIO
El suicidio romántico se plantea como evasión del mundo real ante un amor imposible o desgraciado.
LA MUERTE
La muerte se plantea como la solución final cuando no hay ninguna esperanza.
Las obras románticas abundan en escenas violentas: duelos, asesinatos, suicidios, muertes.
EL MUNDO DE ULTRATUMBA
Los románticos sienten gran atracción por lo sobrenatural, lo misterioso.
Todo lo inexplicable les interesa: apariciones, milagros, fantasmas y visiones.
Todo lo diabólico y brujeril, los hechizos, conjuros y maldiciones.
Es frecuente el tema de la música del más allá.
EL ROMANTICISMO EN LA LITERATURA
Si quieres saber un poco más sobre el Romanticismo, aquí puedes ver un vídeo sobre este movimiento artístico de la primera mitad del siglo XIX:
Prosper Mérimée fue un novelista, dramaturgo, historiador y arqueólogo francés nacido en París en 1803.
Hizo la carrera de Derecho y estudió varias lenguas: inglés, ruso, español, griego y árabe.
Mérimée como autor pertenece a la transición del Romanticismo al Realismo y estaba interesado por el misticismo, la historia y lo oculto.
Desde joven se sintió atraído por la literatura y fue amigo del escritor Stendhal, veinte años mayor que él, y del científico André Marie Ampère.
Sus amigos lo presentaron en sociedad y frecuentó los salones literarios de la época.
Como funcionario público fue nombrado Inspector General de Monumentos Históricos lo que le permitió realizar numerosos viajes.
En sus viajes por España hizo gran amistad con doña María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo, madre de la futura emperatriz Eugenia y llegó por ello a ser nombrado senador de Francia y fue amigo íntimo del emperador Napoleón III.
Recepción a los embajadores de Siam en Fontainbleau por Jean-Léon Gérôme
Mérimée realizó siete viajes por España entre 1830 y 1864, de los que dejó, además de amistades y amantes, una numerosa correspondencia, recogida en el volumen Cartas de España.
Nunca se casó, pero mantuvo varias relaciones amorosas, entre ellas con Emilie Lacoste y Madame Delessert.
Sus obras tratan sobre arqueología e historia, como en su novela histórica Crónica del reinado de Carlos IX de 1829.
Fue muy reconocido por sus relatos breves entre los que destacan: El jarrón etrusco, Las ánimas del purgatorio, La Venus d'Ille, Colomba y Carmen.
Acuarela de Mérimée sobre Carmen
Colaboró en varios periódicos y revistas de la época, en temas muy diversos, como por ejemplo la arqueología.
En 1844, fue nombrado miembro de la Academia francesa.
Prosper Mérimée falleció en Cannes en 1870.
Retrato de Jenny Dacquin
Dejó una correspondencia muy interesante y después de su muerte se publicaron sus Cartas a una desconocidaque son una recopilación póstuma del epistolario de Mérimée con Jenny Dacquin.
CARMEN
Carmen es una novela corta que está ambientada en una España exótica y romántica de mujeres apasionadas y hombres enamorados y celosos.
El argumento de Carmen se basaba en una leyenda de amor, celos, pasión y muerte que doña Manuela de Montijo le había contado a su amigo Mérimée.
Así se lo cuenta a la dama el propio autor:
"Acabo de pasar ocho días encerrado escribiendo, pero no los hechos y milagros del difunto don Pedro, sino una anécdota que me contó usted hace quince años y que yo temo haber malogrado. Se trataba de un jaque de Málaga que mató a su amante, la cual se dedicaba únicamente al público."
Publicada en la Revue des deux mondesen 1847, cuenta una historia que mezcla la fatalidad y la autodestrucción a la que puede llevar el amor.
ARGUMENTO DE CARMEN
Carmen por Henri-Lucien Doucet
El narrador es un arqueólogo francés que durante un viaje por el sur de España conoce a don José Navarro, un ex militar. Don José es un soldado que era ejemplar pero que acaba convirtiéndose en desertor, bandolero y asesino debido la terrible pasión que Carmen le inspira.
El soldado narra una historia de un amor fatal, su romance con Carmen, una sensual gitana, quien lo alejó del deber y lo llevó al delito.
Ciego de amor, don José soporta que Carmen esté casada con un bandido apodado El Tuerto, a cuya banda se une y con la que colabora en diversas revueltas y emboscadas y crímenes, hasta que celos lo empujan a apuñalar y asesinar al bandolero rival en una pelea.
Luego, Carmen se une a un torero llamado Lucas.
Don José herido por la traición de Carmen y ciego de odio, amor y celos, la acuchilla y la entierra en un lugar secreto.
Loco de remordimiento, don José se entrega a la justicia y es condenado a muerte.
Émilie Ambre como Carmen, por Manet
DIVISIÓN DE CARMEN
La novela Carmen está dividida en tres partes.
La primera narra el encuentro entre el arqueólogo y don José.
En la segunda, don José cuenta la historia de su apasionado y trágico amor por Carmen.
En la tercera parte de la obra, el narrador hace un retrato de la cultura, el aspecto, las costumbres y la lengua de los gitanos que sirven para explicar el personaje de Carmen.
CARMEN COMO MITO
Si no hubiera existido la ópera de Bizet, el mito de Carmen no hubiera podido alcanzar el grado de universalidad de que hoy disfruta.
La temprana popularización de la obra a través de la ópera homónima de Georges Bizet y el hecho de que, posteriormente, se haya adaptado al cine en numerosas ocasiones demuestra la pertenencia de Carmen al terreno del mito.
Esta novela de Mérimée entrelaza tres mitos: el mito del amor trágico, el mito de la mujer fatal y el mito de la España romántica.
La feria de Sevilla por Joaquín Domínguez Bécquer
Carmen es poseedora de una belleza que nos recuerda a la tradición medieval de la Belle Dame sans Merci recogida por Keats.
Su tradición enlaza con la de figuras como la de la Femme Fatale, La hermosa sin piedad, la Lamia o la actual vampiresa cinematográfica.
Como con todas las mujeres fatales se la relaciona con la brujería, lo maligno y el diablo y lleva a los hombres con su mirada a la perdición y a la muerte. Los colores de Carmen como recoge fielmente su iconografía en la pintura y los carteles son el rojo y el negro asociados desde lo antiguo a todo lo diabólico.
Carmen es una joven gitana de piel cobriza del barrio de Triana, de gran belleza exótica y salvaje.
Es una mujer fatal, seductora y terrible que hechiza con su mirada.
Es descrita como bruja, ladrona y prostituta pero de un atractivo tal que desarma a los hombres y los deja rendidos a sus pies.
Tiene una cabellera de pelo rizoso negro intenso, ojos muy grandes y negros de mirada ardiente y provocativa y una hermosa boca de labios rojos y sensuales y dientes muy blancos.
Es una mujer muy descarada de una gran sensualidad que no se sujeta ningún hombre.
Tiene el don de la palabra, baila y canta con arte y pasión, conoce y practica la adivinación y es cigarrera en la fábrica de Tabacos de Sevilla.
Por no sujetarse al dominio del varón, Carmen haya sido utilizada como icono por los movimientos feministas en determinados momentos históricos.
En versiones actuales Carmen ha sido cambiada de raza, trasladada de continente y modernizada pero mantiene su espíritu salvaje y rebelde. Se la ha llevado a la ópera, al musical, al cine, al teatro, al ballet y a la pintura y todas las artes han respetado su poderoso mito.
Carmen se ha interpretado como símbolo de la libertad y como encarnación de la mujer dueña de sí misma y de su propio destino.
Mérimée se basa en la creencia popular y universal de la mujer fatal que, terrible y poderosa, arrastra a los hombres a su destino trágico y que se retrotrae a los más remotos orígenes de la tradición literaria y cultural.
ESPAÑA PAÍS ROMÁNTICO
El jaleo por John Sargent Singer
Tras las guerras napoleónicas, los viajeros y escritores románticos volvieron a descubrir España, ofreciéndonos una visión misteriosa y primitiva del país, sobre todo de Andalucía.
Prosper Mérimée contribuyó decisivamente a fijar esa imagen exótica de España con la creación de su personaje de Carmen, la cigarrera gitana, mitad ángel, mitad demonio.
A través de la obra de Mérimée, España pasó a ser el país romántico por excelencia.
España y, sobre todo, Andalucía vinieron a representar para los europeos el mito del Sur, el Paraíso Perdido.
Escena costumbrista por Joaquín Araujo Ruano
La cercanía con África, su pasado árabe, su paisaje, su luz, sus gentes y sus costumbres ancestrales, mezcla de la sabiduría de las distintas civilizaciones que pasaron por ella, y la presencia del exotismo de elemento gitano atrajeron poderosamente la atención de los lectores románticos.
Baile en una venta por Rafael Benjumea
Los personajes populares que nos presenta Prosper Mérimée quedaron para siempre asociados a España como un arquetipo en la imaginación del pueblo: los bandoleros, las cigarreras, los toreros, los gitanos...
Las cigarreras en la fábrica por Gonzalo Bilbao Martínez
En esta pequeña novela se entremezclan dos temas clásicos que se oponen entre sí con gran fuerza: el Norte que representa la razón y el deber encarnados en el norteño don José Navarro y el Sur que es lo sensual y lo pasional cuya figura es la gitana Carmen.
ANTONIO MACHADO Y PROSPER MÉRIMÉE
Este es un fragmento de un poema de 1920 de Antonio Machado donde se recoge una alusión a esa idea tópica de España, la llamada España de charanga y pandereta o España de Mérimée:
HACIA TIERRA BAJA Rejas de hierro; rosas de grana,
¿A quién esperas, con esos ojos y esas ojeras, enjauladita como las fieras, tras de los hierros de tu ventana? Entre las rejas y los rosales, ¿Sueñas amores de bandoleros galanteadores, fieros amores entre puñales? rondar tu calle nunca verás ese que esperas, porque se fue toda la España de Mérimée...
Antonio Machado
Nuevas canciones (1924)
CARMEN DE BIZET
La Carmen de Mérimée sirvió de inspiración para el libreto de la popular ópera del mismo nombre de Georges Bizet.
En 1875 el estreno en París de la ópera Carmen de Georges Bizet fue un rotundo fracaso.
En la actualidad es la ópera francesa más conocida e interpretada en el mundo.
El éxito se debe al equilibrio entre el libreto con escenas cómicas, trágicas y la música de Bizet con una magnífica orquestación, coros, arias y temas musicales fáciles de memorizar como son la Habanera o el famoso Toreador.
Si te apetece escuchar y ver la famosa Carmen de Georges Bizet, en este vídeo puedes hacerlo:
Edgar Allan Poe es un poeta, narrador y crítico literario estadounidense perteneciente al Romanticismo.
Su famoso poema El cuervo se publicó originalmente en 1845, y que ha pervivido en el tiempo como uno de sus mejores textos.
El poema recrea un ambiente que condensa a la perfección los temas recurrentes en la literatura de Poe: la amada muerta, la noche, la locura, lo siniestro y los ambientes opresivos. Un cuervo entra en la habitación de un joven que estudia melancólico y solitario en una fría noche de diciembre y posándose sobre un busto de la diosa Palas repite ¡Nunca jamás! a las preguntas que le formula el joven, que espera que el ave aclare sus inquietudes.
Inspirado para su creación, entre otros, por Charles Dickens, este poema ha influido a su vez en cientos de artistas, dando lugar a multitud de obras. Como ejemplos, The Raven de Lou Reed, el cómic de James O’Barr, The Crow, o las numerosas adaptaciones cinematográficas o televisivas de la obra. Entre las que podemos citar los trabajos de interpretación de actores como Vincent Price, los recitados de Christopher Lee o Christopher Walken o el corto Vincent hecho por Tim Burton en homenaje a la obra de Poe. La serie de dibujos animados, Los Simpson tiene un capítulo dedicado a El Cuervo. También el Realismo mágico de Cortázar y las obras de Borges beben directamente de Poe, así como lo hace Lovecraft en la creación de su singular universo.
EL CUERVO
Una vez, al filo de una lúgubre media noche, mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido, inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia, cabeceando, casi dormido, se oyó de súbito un leve golpe, como si suavemente tocaran, tocaran a la puerta de mi cuarto. “Es —dije musitando— un visitante tocando quedo a la puerta de mi cuarto. Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo de un gélido diciembre; espectros de brasas moribundas reflejadas en el suelo; angustia del deseo del nuevo día; en vano encareciendo a mis libros dieran tregua a mi dolor. Dolor por la pérdida de Leonora, la única, virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada. Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante de la seda de las cortinas rojas me llenaba de fantásticos terrores jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie, acallando el latido de mi corazón, vuelvo a repetir: “Es un visitante a la puerta de mi cuarto queriendo entrar. Algún visitante que a deshora a mi cuarto quiere entrar. Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos, y ya sin titubeos: “Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón imploro, mas el caso es que, adormilado cuando vinisteis a tocar quedamente, tan quedo vinisteis a llamar, a llamar a la puerta de mi cuarto, que apenas pude creer que os oía.” Y entonces abrí de par en par la puerta: Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura permanecí largo rato, atónito, temeroso, dudando, soñando sueños que ningún mortal se haya atrevido jamás a soñar. Mas en el silencio insondable la quietud callaba, y la única palabra ahí proferida era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?” Lo pronuncié en un susurro, y el eco lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!” Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda, toda mi alma abrasándose dentro de mí, no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza. “Ciertamente —me dije—, ciertamente algo sucede en la reja de mi ventana. Dejad, pues, que vea lo que sucede allí, y así penetrar pueda en el misterio. Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio, y así penetrar pueda en el misterio.” ¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta, y con suave batir de alas, entró un majestuoso cuervo de los santos días idos. Sin asomos de reverencia, ni un instante quedo; y con aires de gran señor o de gran dama fue a posarse en el busto de Palas, sobre el dintel de mi puerta. Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano cambió mis tristes fantasías en una sonrisa con el grave y severo decoro del aspecto de que se revestía. “Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—, no serás un cobarde, hórrido cuervo vetusto y amenazador. Evadido de la ribera nocturna. ¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!” Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado pudiera hablar tan claramente; aunque poco significaba su respuesta. Poco pertinente era. Pues no podemos sino concordar en que ningún ser humano ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro posado sobre el dintel de su puerta, pájaro o bestia, posado en el busto esculpido de Palas en el dintel de su puerta con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto. las palabras pronunció, como vertiendo su alma sólo en esas palabras. Nada más dijo entonces; no movió ni una pluma. Y entonces yo me dije, apenas murmurando: “Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejará, como me abandonaron mis esperanzas.” Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio tan idóneas palabras, “sin duda —pensé—, sin duda lo que dice es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido de un amo infortunado a quien desastre impío persiguió, acosó sin dar tregua hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido, hasta que las endechas de su esperanza llevaron sólo esa carga melancólica de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía de mis tristes fantasías una sonrisa; acerqué un mullido asiento frente al pájaro, el busto y la puerta; y entonces, hundiéndome en el terciopelo, empecé a enlazar una fantasía con otra, pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño, lo que este torvo, desgarbado, hórrido, flaco y ominoso pájaro de antaño quería decir graznando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra, frente al ave cuyos ojos, como tizones encendidos, quemaban hasta el fondo de mi pecho. Esto y más, sentado, adivinaba, con la cabeza reclinada en el aterciopelado forro del cojín acariciado por la luz de la lámpara; en el forro de terciopelo violeta acariciado por la luz de la lámpara ¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire se tornaba más denso, perfumado por invisible incensario mecido por serafines cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado. “¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido, por estos ángeles te ha otorgado una tregua, tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora! ¡Apura, oh, apura este dulce nepente y olvida a tu ausente Leonora!” Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabólica! ¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio enviado por el Tentador, o arrojado por la tempestad a este refugio desolado e impávido, a esta desértica tierra encantada, a este hogar hechizado por el horror! Profeta, dime, en verdad te lo imploro, ¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad? ¡Dime, dime, te imploro!” Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica! ¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio! ¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas, ese Dios que adoramos tú y yo, dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén tendrá en sus brazos a una santa doncella llamada por los ángeles Leonora, tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen llamada por los ángeles Leonora!” Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso. ¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica. No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira que profirió tu espíritu! Deja mi soledad intacta. Abandona el busto del dintel de mi puerta. Aparta tu pico de mi corazón y tu figura del dintel de mi puerta. Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo. Aún sigue posado, aún sigue posado en el pálido busto de Palas. en el dintel de la puerta de mi cuarto. Y sus ojos tienen la apariencia de los de un demonio que está soñando. Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama tiende en el suelo su sombra. Y mi alma, del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo, no podrá liberarse. ¡Nunca más!
THE RAVEN
Gustave Doré realizó una serie de maravillosos grabados para el poema de Poe. Si quieres consultar el texto original de The Raven en inglés con todas las ilustraciones en grabados originales de Gustave Doré o escucharlo recitado por Christophen Walken, puedes hacerlo en el siguiente enlace: